“No tengo tiempo” vs “No es una prioridad”

“No tengo tiempo” es probablemente la frase que más vengo usando el los últimos años, y seguro que muchos de ustedes también. En mi caso, entre un trabajo full time, dos blogs que mantener, una vida social online muy activa (update: a la que se le suma el canal de YouTube!!), y las cosas que hago para mi vida personal offline, parece que no hay espacio para nada más. Pero la verdad, no siempre es el caso.

A veces no es una cuestión de no tener tiempo para hacer cosas, sino que no es una prioridad en mi vida en ese momento, epifanía que tuve gracias a este post de Lifehacker.

Poder dejar de decir “No tengo tiempo” a “No es una prioridad” es poderoso para los demás y para uno mismo.

Decirle a tu hermana “No es una prioridad que vayamos a comprar ropa en este momento” la puede ayudar a entender mejor por qué la negativa.

“No es una prioridad llevar la ropa al lavadero” nos puede hacer sentir mejor con respecto a nuestros tiempos, admitir que hay otras cosas más importantes nos pone en un lugar de dueños de nuestro tiempo en vez de víctimas.

Ahora, decirle a tus amigos “No es una prioridad que nos veamos después de tanto tiempo” puede ser más duro.

Admitir “No es una prioridad ir al médico aunque hay algo que me viene doliendo” es, sin dudas, un motivador para frenar un minuto y pensar si estamos priorizando bien.

Yo por lo menos voy a tratar de empezar a reformular “No tengo tiempo” por “No es una prioridad”, aunque sea internamente. Creo que me va a mostrar mucho sobre mí misma.

Post escrito en marzo 2012, y actualizado con el video que lo acompaña.

Desafío #CouchTo5K: progreso lento

Running

Después de mi valiente decisión de empezar a correr, y la siguiente carrera en rollers en la que me anoté, hoy vengo con la cabeza un poco gacha a decirles que no me está yendo tan bien como esperaba.

Verán, el plan siempre fue hacer esto con mi hermana, y como lo decidimos en un fin de semana de largo, no nos dimos cuenta realmente de los horarios diferentes que tenemos.

Yo empiezo a trabajar más temprano, ella se desocupa más tarde. Ahora que oscurece más rápido, correr a las 8pm no está tan bueno, y encima si consideramos que yo paso más de la mitad de mi vida fuera de mi casa (incluyendo varias noches a la semana), coincidir en tiempo y espacio se vuelve más difícil que juntar las ganas para hacerlo.

Es así como en dos semanas de desafío, solo hicimos las sesiones de entrenamiento que corresponden a una semana. Y a hoy, miércoles, todavía no salimos a entrenar ni una vez.

Un elemento más que suma a mi cansancio de estar de un lado al otro, y no tener una vida estable en la que pueda planificar con regularidad algo tan simple como salir a correr. (Bueno, en realidad hoy en día, coincidir TRES veces por SEMANA con una persona, no es nada, nada simple.)

Me pregunto si sería más fácil que hagamos el desafío por separado una o dos veces por semana, y solamente coincidir en la tercera.

¿Qué opinan?

Extraño la vida offline

Ayer estuve todo el día en el Tigre, sin WiFi ni 3G. Comienzo asado, charlando con amigos, durmiendo la siesta.

Volver hoy al mundo digital me resultó mucho más chocante de lo que esperaba, creo que nunca me había causado este nivel de rechazo como hoy.

El stream de mensajes en Twitter me pareció tan superfluo, irrelevante para la vida “de verdad”. En lo que va del día no pude ni siquiera tirar 10 caracteres. No tengo ganas, no me nace. Me siento ajena y con ganas de desconectarme otra vez, poner todo el mundo digital en pausa. Congelarlo como a Walt Disney, que se quede quietito mientras yo hago mi vida, y volver a él cuando de verdad tenga ganas.

Por supuesto, el tiempo no para para nadie, y siento que dárselo a uno de estos mundos es quitárselo al otro.

Creo que la palabra que había elegido para este 2012 era “Priorizar”, y así que a eso se reduce la solución. Decidir internamente cuál es mi prioridad, y actuar en consecuencia.

Creo que hace muchos meses que vengo actuando por inercia, y diciembre es un buen mes para hacer un stop, recalcular, y seguir adelante de un modo más consciente.

El tiempo no existe

Ni siquiera voy a hacer referencia a lo rápido que pasa el tiempo, que a esta altura ya es un cliché y me hace sentir que repito palabras vacías, aunque en el fondo no sé en qué se me fueron 10 meses del año como si hubiesen sido 2.

Más bien lo que me ocupa hoy es saber que todo el tiempo que tengo por delante antes de poder empezar a concretar mis planes no es ni mucho ni poco. Cuando pienso que tengo que esperar me parece una eternidad, y cuando pienso en todo lo que hay que hacer me parece que no me va a alcanzar.

Últimamente estuve muy desganada pensando en todas las cosas para las que tengo que esperar, pero esta mañana lluviosa se me ocurre que por ahí esta espera es preciosa, y que tengo que disfrutarla, porque cuando se termine se va a desenvolver todo tan rápidamente que el vértigo va a ser importante, y aunque sea lo que quiero, parte de mí va a extrañar tiempos más tranquilos.

Palabras muy vagas para ustedes, queridos lectores, lo sé. Para poder decirles algo en concreto a ustedes debería tenerlo medianamente definido yo, y todavía no estoy ahí. Pero pronto.

Si algo me está enseñando la vida es que todo llega, y los meses y años de espera se desvanecen en un instante.

Si tuvieses 5 millones de dólares, ¿qué harías con tu TIEMPO?

Alice in Wonderland: White Rabbit - Who Killed Time?

Al momento de fantasear con qué haríamos si fuésemos millonarios, lo más fácil es pensar en qué gastaríamos la plata. Cualquiera de nosotros podría hacer una lista detallada en menos de 10 minutos: qué comprar, qué donar, en qué invertir, a dónde ir. Es divertido y todos tenemos mil ideas.

Pero anoche tuve que contestar una variación sutil pero fundamental sobre esa pregunta. Si tuviese 5 millones de dólares, ¿qué haría con mi TIEMPO?

Es decir, si no tuviese preocupaciones materiales (confío en que sabría usar esa plata para olvidarme de eso), ¿en qué usaría mi tiempo?

Responder esa pregunta es como responderte qué es lo que más querrías hacer en la vida, cuando lo urgente le deja lugar a lo importante.

Yo creo que me dedicaría a viajar y bailar hasta cansarme. Y después quizás retomaría lo que hago ahora, porque la verdad es que me gusta mi trabajo y mis hobbies. Y serían mucho más divertidos porque los estaría haciendo solo por gusto, sin que el sueldo sea una preocupación.

Ustedes, ¿qué harían con su TIEMPO si tuviesen toda la plata que necesitan (y más)?

Todo a su debido tiempo

El otro día pensaba que me definiría a mi misma como una late bloomer a nivel social. Es que siempre tardé “un poco más” que mis amigos en pasar a ciertas etapas socialmente esperables, y las consecuencias nunca fueron del todo buenas –desde sentirme siempre afuera de un grupo, hasta terminar una relación de 4 años. (En retrospectiva, fueron cosas buenas, pero en el momento la pasé mal.)

Sin embargo, en estos últimos meses me empecé a amigar con esta parte mía que tarda más de lo esperable en estar lista para ciertas cosas, o mejor dicho, a alegrarme por no haberme apurado cuando no me sentía lista. Porque aunque a veces haga falta un empujoncito, me doy cuenta que nada es mejor que el momento interno en el que decís “ya es hora”, y no hay dudas, y las ganas crecen, y dar el siguiente paso te cierra por todos lados.

Claro que a veces con estar lista no basta, y hace falta mucha paciencia y confianza con las circunstancias y personas en mi vida para poder aceptar eso también, aunque duela.

Por el momento trato de enfocarme en las cosas que puedo hacer sola, los pasos que quiero dar, y me llena de entusiasmo.

De tiempo y dinero (I)

El tema del tiempo es una de las cosas que más me interesa, especialmente cuando pensamos en todo el tiempo que invertimos a cambio de dinero.

Le puse un “I” a este post porque es un primer acercamiento a un tema que seguramente voy a desarrollar con más profundidad cuando tenga un rato.

Esta introducción viene de la mano del brillante XKCD, con una tira que refleja algo en lo que creo desde chica.

  • ¿Por qué estás acá? El gas está a 10 centavos más barato por galeón en la estación que está a 5 minutos de acá.
  • Porque un centavo ahorrado, es un centavo ganado.

“Si gastás 9 minutos de tu vida para ahorrarte un dólar, estás trabajando por menos del salario mínimo”.