Los sueños no funcionan…

…si no hacés nada para que funcionen.

Yo creo fervientemente que «Soñar» y «Hacer» son dos instancias igualmente necesarias para alcanzar las cosas o situaciones que deseamos. Soñar sin hacer no nos lleva a ningún lado, pero hacer sin soñar, sin una meta, un Norte que te guíe, nos lleva a una vida vacía.

Juani

Anoche soñé con ella.

Era parte de un sueño más grande, una temática recurrente en mí: estoy corriendo, escapando de algo o alguien en algún enorme edificio lleno de escaleras. Subo y bajo, me meto en corredores estrechos, con la esperanza de que quien me persigue pierda mi rastro.

Y entonces, después de subir y bajar incontables tramos de escalones, llego a un lugar cálidamente iluminado, y ahí está ella.

Está radiante, en camisón blanco con algún estampado delicado, casi infantil. Su piel se ve sana, hermosa, su pelo lacio, abundante. Está bailando, y yo sé que va a estar todo bien, que ella está ahí.

Me despierto, no recuerdo el sueño hasta un par de horas más tarde. Escribo esto desde el 5 para no olvidarme.

Con lágrimas en los ojos, recuerdo que aunque su cuerpo se haya muerto hace meses, está viva en el corazón de todos los que la amamos, y a los que ella amó tan incondicionalmente.

Y si hay un cielo, sé que desde ahí arriba me cuida, y que algún día, dentro de muchos años, la voy a abrazar de nuevo, y agradecerle todo el amor que me dio en vida.

Sueños, sueños, sueños

Anche casi no dormí. Bah, aparentemente sí dormí, pero lo que no logré fue descansar.

Di muchas vueltas en la cama, me desperté varias veces, dormité un rato largo y, las veces que logré dormirme, tuve sueños que me perturbaban.

Creo que lo más molesto es dormitar, odio cuando me pasa. Estoy tirada en la cama entre dormida y despierta, con una situación a la que le doy vueltas, y vueltas y vueltas. Estoy metida en la situación, no soy consciente de su irrealidad, pero tampoco estoy descansando. Anoche, dormité con que estaba en un micro escolar, y tenía que presentar un trabajo práctico que no había hecho, para una Universidad muy prestigiosa. Había otros detalles que no vienen al caso, pero era molesto. De hecho, me levanté un rato de la cama y tardé en recordar que ya terminé la carrera.

Además tuve muchos sueños, todos relacionados con distintos aspectos de mi vida: laboral, familiar, personal. Y en todos los sueños tenía problemas, o situaciones que me angustiaban.

En muchos de mis sueños no podía hablar. Alguien me quería atacar y no podía gritar. O me llamaban por teléfono y no podía ni siquiera contestar quién era.

Justo el martes les decía a mis alumnos que, para Jung, los sueños son una manifestación del estado actual de la psique. Digamos, una expresión de lo que nos está pasando. Claro que me pasan muchísimas cosas buenas, pero anoche, mi mente me pasó una película de todas las que me preocupan. No espero con ansias una secuela.

Foto: jjambien1

Dos Lauras

bailarina

Esta semana me encontré con dos Lauras, y las dos me dejaron pensando algunas cosas.

A la primera Laura (que en realidad la vi desde la ventanilla del colectivo) la conocí cuando teníamos alrededor de 16 años en un grupo de amigos fanáticos del animé. Al igual que muchos de nosotros, ella se puso de novia con alguien del grupo, solo que con un detalle: él tenía casi 30 años. Por supuesto, los padres de ella no querían saber nada del asunto, y en el grupo vivíamos un poco el drama (éramos chicos, y nos importaba que ellos estén bien, creo que yo nunca pensé realmente lo que era toda esa diferencia de edad). Sabíamos que no faltaba mucho para que cumpla 18 y pueda irse de su casa.

Finalmente, lo hizo. Éramos tan chicas, y se fue a vivir con él, que tenía casi el doble de su edad, a hacer una vida de adultos cuando todavía estábamos procesando el fin del secundario. Cuando el grupo se disolvió, al poco tiempo, nunca más supe de ella ni de él. Nunca fuimos amigas, realmente, pero su historia me impactaba. Cada tanto la veo desde el colectivo y pienso, ¿qué habré pasado? ¿Seguirán juntos? ¿Se habrán separado? Y sobre todo, ¿habrá valido la pena tanto sacrificio? ¿O el sacrificio estará en mi imaginación y para ella fue lo mejor que le habrá pasado en su vida?

A la otra Laura me la encontré en una esquina cerca de mi casa. Fuimos a la primaria juntas, y hacíamos danzas en el mismo instituto; ella clásico, yo, jazz. Típico “cómo estás, qué hacés de tu vida, yo me estoy por recibir, qué bueno…”. “¿Y vos en qué andás?”. “Yo estoy bailando, en el IUNA”. Me invadió una mezcla de alegría y tristeza al mismo tiempo. Porque amo ser blogger, pero si hay algo en este mundo que me hubiese gustado ser, sin ningún tipo de dudas, es bailarina. Pensaba que esa podría haber sido también mi respuesta si hubiese hecho las cosas de otro modo, si hubiese tenido más en claro mis gustos y mis ideas desde chica.

No me reprocho a mí misma, la carrera de una bailarina está llena de esfuerzos y privaciones (y Dios me dotó de unas curvas muy italianas y un apetito importante por las cosas dulces), y sé que la música y el baile pueden seguir en mi vida aunque no sea como profesión.

Pero no puedo evitar pensarlo. ¿Qué hubiera pasado si…?

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