Casi que no está

El viernes pasado saldé una deuda pendiente desde hace mucho tiempo. Fui al Elefante Club de Teatro para ver Casi que no está, gracias a la amable invitación de Vivian. Y estoy muy feliz de haberlo hecho.

Siendo particularmente aficionada a la comedia musical, Casi que no está me proponía un desafío muy diferente. Con solo dos actores en escena y sin más escenografía que un gran rectángulo blanco, las palabras, los cuerpos y la imaginación fueron los que tuvieron la tarea de transportarnos a los espectadores a las escenas que los protagonistas nos llevaban.

Daniela Rico Artigas y Mariano Villamarín hacen de ella y de él, una pareja reconstruyendo su historia. Una historia con fisuras y heridas, como la tuya o la mía. Con problemas que todos hemos atravesado de alguna forma. Sus expresiones, su sincronía, nos alejan de ese espacio blanco para transportarnos al restaurante donde se conocieron, al supermercado donde discutieron, al departamento donde pasaron noches tortuosas.

En otras palabras, la extrema simplicidad de la escenografía se olvida con la intensa profundidad de los actores. No sé si la llamaría una historia de amor. Sí definitivamente, una historia humana, y de cómo nos relacionamos, cómo nos aferramos, negamos, intentamos.

Salí con los ojos llenos de lágrimas para mi sorpresa. Y conmoverme hasta las lágrimas es lo mejor que puede hacer una obra de teatro por mí.

Se las recomiendo muchísimo, una obra corta para ir a ver con tu pareja, tu hermana o tu mejor amiga:

  • Viernes 21 hs en Elefante Club de Teatro (Guardia Vieja 4257, Buenos Aires)
  • Autora: Melisa Freund
  • Reservas: 4861- 2136

Es 24/7 o no funciona

Me costó mucho entenderlo. Digamos, unas 3 ó 4 relaciones fallidas, muchas lágrimas y mucha frustración. Me costó pero lo entendí: estar bien con una persona no es algo mágico que te pasa, no es la suerte de haber encontrado a una persona con la que te llevás bien.

La suerte dura un rato, pero la vida humana nos va llevando por caminos que suelen ser de todo menos tranquilos. Problemas familiares, estrés en el trabajo, tiempos que no coinciden, manías pequeñas de uno y otro. No son las grandes diferencias las que son peligrosas, es la suma de las mil cosas chiquitas que nos pasan día a día.

Y la única forma de estar bien con una persona es haciendo el trabajo consciente, día a día, de darnos cuenta que ninguna de esas cosas chiquitas es más importantes que la totalidad de la otra persona, de la relación.

Es un trabajo de todos los días, es 24/7. No es necesariamente forzoso, ni agotador. Por el contrario, es un ejercicio que mientras más se practica, más fácil resulta.

Es parar dos segundos antes de decir algo hiriente y darte cuenta que no es importante, que no todo puede salir a tu manera siempre, o que te estás desquitando con el otro porque en realidad tuviste un mal día en el trabajo.

Hace 815* días que practico esto a diario. Es un trabajo mental, pero el más siginificativo de mi vida, el que más felicidad me da a diario.

Es lo que nunca quiero olvidarme.

*No, no es una referencia a LOST. A menos que…

Aventuras en la Friend Zone

Hace un tiempo que con mi amigo Neri venimos hablando de la Friend Zone, ese lugar frío y oscuro donde el chico o la chica que te gusta te ubica desde el momento en el que te das cuenta que nunca, jamás, te va a ver como algo más que una amiga.

Cuando era más chica me pasé años en la Friend Zone, y es una de las cosas más frustrantes que te pueden pasar.

Cuando te pasás horas al día con él, y se llevan genial, y no podés dejar de pensar en lo maravillosos que serían juntos, solo para que en un momento medio desprevenida te tire un “sos como una hermana para mí”.

Y vos ahí con cara de póker y tratando que no se te note el nudo en la garganta le decís “sí, vos para mí también”, mientras oís de fondo “Última llamada para el vuelo 815 con destino a la Friend Zone“, un lugar como la isla de Lost del cual no vas a poder salir nunca más. Porque una cosa es ser amigos que se enamoran y pasan a ser novios, pero una vez que el otro te metió en la Friend Zone, ni el humo negro te puede ayudar.

Por suerte hace ya mucho tiempo que no volví a pisar la Friend Zone, y espero nunca más volver a hacerlo.

Pero este es mi humilde homenaje a todos los que han pasado por allí, y a todos los que aún permanecen. A ustedes: fuerza, entendemos por lo que están pasando.

Como nota final, si no conocen el monólogo de Fabio Posca “Te quiero… como amigo”, háganse un favor y léanlo.

El chispazo

No creo en el amor a primera vista. El amor de verdad implica conocer mucho más de la otra persona de lo que se puede vislumbrar en un primer encuentro. Pero si hay algo que creo que nunca falla es el chispazo.

another match point

Sentir el chispazo es encontrar esa conexión inmediata con la otra persona, las ganas estar con él, el sentirte contenta a su lado, el nudito en la panza antes de verlo, la certeza total de que esa es la persona con la que querés estar. Y esto, para mí, es algo que pasa bien al principio (hablo de horas o días) o no pasa más.

Ojo, ese “bien al principio” no significa necesariamente la primera vez que se conoce a una persona, pero sí apenas pasa de una relación X a una relación más romántica/amorosa/sexual. Alguien puede estar en tu vida desde hace mucho tiempo, y sin embargo en el momento en el que sentís el chispazo ya no hay vuelta atrás.

El chispazo no es garantía de que una relación vaya a funcionar (para eso hace falta algunos ingredientes más), pero sin él, está definitivamente condenada a muerte, ya sea en semanas o en años (si es años, serán años de buscar permanentemente ese “algo”, que nunca va a aparecer).

El amor son los cimientos

Mi mamá me dijo muchas cosas en esta vida, pero pocas me quedaron tan grabadas como la de aquella noche del 30 de agosto de 2004.

“El amor es como los cimientos de una casa. Sin los cimientos, no podés hacer nada. Pero los cimientos solos, tampoco son una casa.”

Al amor hay que ponerle cosas encima, con el amor solo no basta (y el que no lo aprendió a los golpes, no se lo creo).

Pero sin amor… la casa se te va a terminar cayendo.