La creación como cura–OFM

El acto creativo requiere lo originario. Creativo porque crea sentido, no "descubre". Y originario porque no tiene fundamentos, no hay nada detrás, de ahí llega la inspiración. Las palabras en sí tienen función creadora.

El descubrimiento llega luego, y ahí hacemos teorías y explicaciones.

Para llegar a ese momento de creación es necesario desandar ciertos caminos, despojarnos para hacer una captación holística de la realidad. Prescindir de los objetos, despojarnos del Yo.

OCTAVIO FERNÁNDEZ MOUJÁN plantea un ICC holístico (el del PA abierto). En él se plantea la des-sexualización sublimatoria, el ir más allá del narcisismo ilusorio de la realidad representada. Ya no estamos en el plano de lo moral sino de la ética.

Es igual al ICC cultural vivo, de allí surge el poder de lo creativo.

Hay una lógica de lo difuso, sin fronteras precisas, llena de satisfacciones, de sentido. Indeterminada.

El acto creador supone estar fuera de la tendencia natural a la repetición.

En nuestro caso, al haber ampliado el ICC, damos cabida a la posibilidad del azar. No obstante, proponemos continuar la tarea sobre la creatividad para convertirla en acto existencial que nos encaminará por la senda de la salud, construir un “siendo”: identidad de persona.

Vicisitudes del acto creador:

  1. La fractura (de la estructura individual y colectiva previa)
  2. Liberación de energía y aparición del poder
  3. Suspensión del Yo
  4. El contexto de creación o identidad grupal
  5. El acto existencial de la creación
  6. La libertad de crear

La creación tiende a ir más allá del proceso de des-sexualización pues supone la suspensión del Yo, y por lo tanto de sus relaciones objetales.

La sublimación tiene que ver con el descubrimiento.

La cura corre grandes riesgos cuando se confunde sublimación con creación, pues la fuerza transformadora se ignora y tiende a suplantarse por la idealización de aspectos del mundo representado.

Inteligencia solidaria

Inteligencia solidaria

El hombre se insertaba en la cultura con ritos que imitaban a la naturaleza, para achicar la diferencia. Con ellos trataban de entender y extraer respuestas, operar en el mundo, resolver problemas y calmar ansiedades.

El rito podía ser participativo en la comunidad o individual (como con los chamanes).

Los rituales tenían entonces dos aspectos, uno animista (el rito que calma la angustia) y uno empírico (como medio para aportar conocimientos más racionales).

Con el tiempo, se le dio más importancia al pensamiento racional que al animista. Se separa tajantemente lo vivido de lo racional, se divide la parte del todo para "conocer" y "dominar" mejor la "realidad".

Se llega al pensamiento empírico, positivista, que debe dividir para reinar. Mostrarse práctico, útil. Nace el método hipotético deductivo.

Pero se termina volviendo dogmática, y el riesgo es que se pone al servicio del poder social, y no necesariamente al servicio de los hombres.

OCTAVIO FERNÁNDEZ MOUJÁN plantea que no hay un mundo "dado" sino "dándose". Entonces solo lo podemos entender involucrándonos.

Así, habría que retomar mucho del pensamiento mítico, para después acceder al racional.

Partimos entonces de otros supuestos: el mundo dándose, la información cambia todo el tiempo, sin un orden preestablecido. Un mundo presente. Hay que incluir lo emocional, porque siempre está e interviene en el conocimiento, y si no lo tenemos en cuenta, actúa como un obstáculo.

Goleman habla de la inteligencia emocional, que nos ayuda con el autoconocimiento y el manejo de las emociones, y a mejorar la comunicación.

La inteligencia racional comprende las aptitudes lógico-matemáticas para entender la "realidad". Sobrevalora la medición, objetivación, acumulación de datos y en base a ellos la formulación de teorías.

La inteligencia emocional tiene en cuenta el dato de la realidad más la emoción que lo acompaña, para que no se vuelva un obstáculo.

OCTAVIO FERNÁNDEZ MOUJÁN plantea una 3ra inteligencia: la inteligencia solidaria. Ésta no parte del dato empírico de la "realidad dada", sino que está más allá de eso de dividir para controlar o manipular.

Lo explica a través del concepto de ID, que surge para compensar el desajuste entre el hombre y la "realidad", lo otro.

Hay 3 formas complementarias de definir la ID:

1. Sentimiento de continuidad del Yo a través de la historia y las identificaciones.

2. Sentimiento de mismidad, aportado por las identificaciones del Yo con el otro.

3. ID social, surge de la participación. No tenemos, somos.

La inteligencia se desarrolla por muchas crisis de ID.

La realidad existe, pero no es toda, hay más, no se agota. Hay otra con la cual nos podemos identificar solo con coparticipación: la ID grupal, un campo de valores que remite a la suspensión del yo. Esta inteligencia busca comprender solidariamente la realidad.

Definición del glosario:

La inteligencia solidaria parte de una realidad viva indeterminada, caótica, pero con fuerza vital transformadora que nutre el anhelo de autosuperación del grupo, sin dejar parte alguna afuera. Más que oponerse a las inteligencias clásicas, que parten del sujeto o Yo pensante sobre una realidad que lo determina, se integra a ellas, otorgándoles capacidad creadora y especialmente solidaria: lo que capta es desde el bien común. No divide para entender, sino que a través del sentimiento de ID solidario, entiende. Luego se va tomando distancia para percibir y pensar razonablemente, a fin de actuar dentro de un sistema.

Crisis Vital

Modelo de crisis vital de Octavio Fernández Mouján

1) Se produce una crisis, un cambio brusco con malestar, conflicto. Nos cuestionamos, lo establecido ya no cierra.

Y esa duda existencial (no metódica ni obsesiva) lleva al Yo a un proceso de desidentificación de todo objeto. Cae la máscara identificatoria y el Yo queda suspendido. Entra en una situación de caos, de angustia.

2) Salto de lo psicosocial a la cultura viva, del mundo de los objetos al de los valores. Frente a la primera pérdida de ID, recurrimos a la ID social. Captamos valores, sentidos más allá de lo predeterminado. Esto nos permite reconfigurar las viejas estructuras de manera diferente.

Ante la irremediable pérdida del sentimiento de identidad del Yo surge otra identidad subyacente grupal en donde participo del poder de la vida en su contante creación. Emerge pues una experiencia originaria o un contexto de creación donde captamos nuevas formas a través de la imaginación creativa (no representacional). Capta el sentido más allá de todo determinismo.

Para dar este salto es necesario suspender el yo, suspender las vivencias racionales. La percepción-consciencia se abre a un nuevo campo: la participación vivencial. La CC de este modo se amplía.

3) Ilusorio. El Yo ha captado la nueva imagen con sentido, iniciando el proceso de objetivación y socialización. Va recuperando los objetos identificatorios ilusoriamente, pero distintos, sin aferramiento. Renovado, más maduro, más flexible.

4) Cambio estructural del proceso de objetivación y socialización. Resocialización, vuelta a lo social. Nueva estabilidad, hasta que se vuelva a romper y el ciclo comienza de nuevo.

Se para de una estructura narcisista que idéntica al Yo con un objeto ideal sublimado, a otra estructura de relación de objeto más edípica, en donde el ideal es compartido por los demás.

El movimiento es primero narcisístico, después edípico, y luego sale a la cultura.

En esto hay una diferencia entre lo cuántico y lo mecanicista. La cuántica renuncia a los absolutos, hay un aumento de tolerancia a las ambigüedades, el paso de los objetos a los procesos y la relativización de toda noción de determinismo.

El yo se desprende de los objetos cuando las dudas se vuelven existenciales. La angustia que aparece es existencial, no es objetivable ni representable. Solo vivible, participable.

Y esto ocurre cada vez que la razón no encuentra una respuesta.

Prevención – Octavio Fernández Mouján

Octavio Fernández Mouján habla del concepto de desajuste, como algo inevitable y necesario, que nos lleva a entrar en crisis, y propio de la condición humana.

Nosotros no coincidimos con nosotros mismos. Esto a veces está bueno (no matar cuando nos enojamos) y otras veces no (por ejemplo, en la repetición).

Las crisis y los desajustes son un campo dinámico entre lo objetivo, subjetivo y participativo.

Hay 3 desajustes básicos:

1- La demanda socio-cultural contra el progreso tecnológico y científico.

A veces el progreso se impone en forma violenta. El sistema busca una solución de compromiso, que siempre resulta tensionante. Prevenir sería incorporar un tercer término, el de la cultura viva, dinámica, integradora. No se pone en duda los beneficios de la tecnología, sino el ambiente que produce.

2- Entre las necesidades elementales y los sistemas socioeconómicos.

El consumismo, la brecha entre ricos y pobres, etc. La salud no es accesible para todos. Y la peor consecuencia de esto es la drogadicción.

3- Entre el deseo de conocimiento y los sistemas educativos y socioculturales.

La necesidad de saber es pulsional; el desajuste se remonta a los principios de la humanidad. Los sistemas que dan información no siempre dan información auténtica. Y la imponen.

Con estos desajustes, el peligro que se corre es que los símbolos (que no son unívocos ni literales, sino polisémicos, con variedad de significados) se conviertan en signos (unívocos, literales, pueden volverse objeto de consumo).

Cuando el símbolo vuelve a tener su fuerza, es el símbolo vivo, no se inventa, y puede construir un valor cultural. Esto es lo que se pone en juego en la cultura viva: un ámbito propicio para cuestionar lo establecido, participar y crear. Impide que los símbolos se conviertan en signos, y busca evitar transacciones sintomáticas de dos términos, al agregar uno más. Tiene un valor transformador y creativo.

La prevención primaria es anticipación de futuro, para evitar la enfermedad integrando la “cultura viva” al ambiente establecido, de manera tal que la contradicción entre los sistemas imperantes y la búsqueda de identidad de los individuos y grupos sociales pueda ser resuelta coparticipativamente.

El modelo teórico propuesto es el de Crisis Vital, y el método, el “inventivo”, sobre el cual se aplica el hipotético deductivo.

La “gran invariante” en el estudio de la prevención primaria es la “cultura viva”, el tercer término que vuelve más dinámico al ambiente y amplía el campo de posibilidades.

Este esquema nos sirve para volver a ilustrar qué es una crisis vital: dudar de lo establecido, ampliarlo para intuir una nueva visión de la realidad que orientará nuevas respuestas tentativas. Así, se puede extender el ambiente a fin de realizar una tarea preventiva con más posibilidades de cambio. El abordaje busca:

1) Transformar una consulta puntual en ambiental, y una asistencial en preventiva también

2) Profundizar toda situación de crisis para hacerla vital

3) Ampliar el campo con el método inventivo

4) Concientizar a la población sobre lo que es “calidad de vida” para poder criticar al sistema actual de “cantidad de vida”

5) Promover la salud como desafío permanente, no conformarse con evitar la enfermedad