Mala noche

A las 4:30 de la mañana me despertó el ruido de algo que se caía y se rompía en algún lugar del departamento.

Cuando tu papá tiene –entre varios problemas de salud– epilepsia, escuchar un ruido así es aterrador. Te imaginás lo peor, porque lo peor está siempre a la vuelta de la esquina.

Salí corriendo, prendí las luces y lo encontré bien, parado, rezongando porque había tirado un florero sin querer mientras trataba de apagar el aire acondicionado. El piso estaba lleno de vidrios y yo le había pasado corriendo descalza por al lado. No me destruí el pie de casualidad.

Volví a la cama pero me costó dormir, la adrenalina no es algo que se vaya así como así. Di mil vueltas hasta que caí en un sueño en el cual no me querían, y yo me cansaba de intentarlo.

No es extraño que me haya quedado dormida a la mañana; el despertador sonó y le apreté snooze hasta una hora después. Espero que el resto del día sea mucho mejor.

Sueños, sueños, sueños

Anche casi no dormí. Bah, aparentemente sí dormí, pero lo que no logré fue descansar.

Di muchas vueltas en la cama, me desperté varias veces, dormité un rato largo y, las veces que logré dormirme, tuve sueños que me perturbaban.

Creo que lo más molesto es dormitar, odio cuando me pasa. Estoy tirada en la cama entre dormida y despierta, con una situación a la que le doy vueltas, y vueltas y vueltas. Estoy metida en la situación, no soy consciente de su irrealidad, pero tampoco estoy descansando. Anoche, dormité con que estaba en un micro escolar, y tenía que presentar un trabajo práctico que no había hecho, para una Universidad muy prestigiosa. Había otros detalles que no vienen al caso, pero era molesto. De hecho, me levanté un rato de la cama y tardé en recordar que ya terminé la carrera.

Además tuve muchos sueños, todos relacionados con distintos aspectos de mi vida: laboral, familiar, personal. Y en todos los sueños tenía problemas, o situaciones que me angustiaban.

En muchos de mis sueños no podía hablar. Alguien me quería atacar y no podía gritar. O me llamaban por teléfono y no podía ni siquiera contestar quién era.

Justo el martes les decía a mis alumnos que, para Jung, los sueños son una manifestación del estado actual de la psique. Digamos, una expresión de lo que nos está pasando. Claro que me pasan muchísimas cosas buenas, pero anoche, mi mente me pasó una película de todas las que me preocupan. No espero con ansias una secuela.

Foto: jjambien1