¿El problema es el divorcio o el matrimonio?

Divorce

Ayer me encontré con una noticia interesante sobre un grupo de Facebook que ya tiene 14.000 miembros y que piden que se prohíba el divorcio en California (sí, como que eso fuese a pasar).

La cosa es que me quedé pensando en el tema. No es ningún secreto que el divorcio es un panorama muy común en nuestra época, se está volviendo más la regla que la excepción, y es uno de los factores por el que muchas parejas prefieren no casarse en primer lugar.

Aclaro que yo me quiero casar algún día. Será que mis padres siguen enamorados después de tanto tiempo juntos, o que soy una romántica, o que me dan seguridad los papeles. Quién sabe. Sin embargo, me parece que tenemos que empezar a rever el concepto de matrimonio.

Independientemente de los rituales religiosos, el matrimonio es un contrato que protege a la pareja y la familia (por eso me parece tan importante que se legalice de una buena vez el matrimonio gay) ante varias eventualidades. Digamos que es un papel que puede venir bien en caso de que algo vaya mal.

El problema, en mi opinión, es que todavía tenemos un concepto viejo del matrimonio, heredado de la época en que la gente no vivía tanto, las mujeres no tenían intereses por fuera de la casa, y en que si te casabas era para siempre, porque ni siquiera existía la posibilidad de divorciarse.

¿No es mucho pedir ser feliz con una sola persona toda tu vida? ¿Una vida que te va a durar, capaz, 100 años? Repito, a mi me encantaría eso. Yo quiero estar con “el amor de mi vida”, ser felices, envejecer juntos y todo eso. Creo que si te pasa eso, es una bendición. Pero, ¿y si no? ¿Si esa persona de la cual te enamoraste perdidamente y con la que decidiste encarar una vida juntos, 30 años después ya no está en el mismo camino? ¿Vale la pena seguir torturándonos porque fracasó algo a lo que, de entrada, le pusimos demasiada expectativa?

Creo que lo que estaría bueno es, en vez de dejar de casarse, empezar a casarse sin miedo, disfrutar lo que haya que disfrutar con la seguridad que corresponde, mientras sea lo mejor para ambas personas. Y si, en algún momento no va más, aceptarlo como algo natural,  parte de nuestra realidad moderna. Estar atado a un matrimonio infeliz no es sano ni para la pareja, ni para los hijos.

Me siento rara escribiendo esto, sabiendo que yo quiero casarme una vez y no divorciarme nunca. Y de ninguna manera pretendo agotar el tema en este post, da para largo, muy largo. Pero en abrir las cabezas está la clave para vivir más tranquilos.

Mi pregunta entonces es, para ustedes, ¿cuál es el problema, el divorcio, o el matrimonio?