Ya no te afecta

…y entonces una mañana en pleno invierno te das cuenta de que hay cosas que ya no te afectan.

Ya no importa el frío que parece que te va a arrancar los dedos, no importa que el bondi no llegue, no importa viajar parada. Dormir se vuelve opcional y el hambre (casi) no te pone de mal humor.

And it rocks.