Hey, ustedes. Sí, ustedes: gracias!

Cuando escribí el domingo pasado me sentía muy triste y, aunque sé que no lo estoy, sola.

Quiero decirles de todo corazón que sus comentarios, sus tweets, sus emails, han hecho MUCHÍSIMO por mí. El problema sigue estando, pero a través del teclado lograron transmitirme tanto amor, tanto apoyo, que me siento mucho más fuerte para afrontar lo que venga.

En medio de la desesperación a veces me olvido de pedir ayuda, y todos ustedes me ofrecieron una mano, un consejo, unas palabras de aliento. No se imaginan cuánto bien me han hecho.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Gracias por todo esto

Por lo general me gusta tomar las cosas buenas de otras culturas. En este caso, hoy en Estados Unidos se celebra el día de Acción de Gracias, y me parece una buena oportunidad para agradecer por las bendiciones en mi vida y también por todo lo que doy por sentado.

Agradezco tener una casa en la que puedo vivir cómoda, y un trabajo que me llena tanto económica como emocionalmente.

Agradezco haber podido tener la educación que tuve, y que me hizo la persona que soy hoy.

Doy gracias sobre todo por la familia que tengo, especialmente por mis viejos y mi hermana, que son lo más grande que hay.

Agradezco tener esta computadora en la que estoy escribiendo, la cama en la que puedo dormir calentita todas las noches, los viajes que puedo hacer por trabajo y por placer, la comida de todos los días.

Me siento inmensamente agradecida por mi pareja, que me entiende y me hace feliz como nadie en el mundo.

Le agradezco por estar a mis lectores de aquí y de allá, ya que sin ellos yo no estaría donde estoy. Les debo tanto.

Y por mis amigos, que aunque los vea poco porque soy una ermitaña, sé que están ahí, incondcionales.

Todos tenemos muchas cosas que agradecer. Los invito a que hagan (para publicar, o solo para ustedes) una listita como esta. Van a ver que van a sentir calor en el corazón y la vida va a parecerles un poco más linda.

Entonces, ¿por qué dan gracias ustedes?

Crea tu Diario de Gratitud con Happy Rambles

Un Diario de Gratitud es un concepto muy simple, pero útil y poderoso.

Se trata de escribir, al final de cada día, un par de cosas por las que estemos agradecidos. Todas las noches, sin importar si fue un día bueno o malo, la idea es enfocarnos en aquellos aspectos rescatables por los que estamos agradecidos.

Algunas veces, nuestras entradas serán cosas maravillosas: una nueva relación, un nuevo trabajo, la posibilidad de un viaje o un premio inesperado. Otras veces puede ser algo más pequeño o que solemos dar por sentado, como la comida que tenemos en el plato, los amigos fieles o la cama que nos espera para dormir.

A través de este ejercicio, podemos ir enfocándonos en las cosas buenas de cada día, incluso en los peores momentos, cuando sentimos que no hay nada bueno en nuestras vidas. Hacer esto es poner el foco en lo positivo, obligarnos a cambiar el patrón mental negativo, y aunque sea por un par de minutos cada noche dar gracias por las cosas buenas en nuestra vida, incluso las que damos por sentado todos los días.

Yo practico (o intento) esto desde hace casi dos años. Paradójicamente, empecé en la época en la que menos cosas sentía que tenía por agradecer, y me ayudó mucho para no perder la esperanza. Es una herramienta muy poderosa aunque parezca una tontería.

Para ayudarlos en esta tarea, quiero compartir con ustedes un sitio web con el que me crucé hace poco tiempo y que se convirtió en mi Diario de Gratitud en línea: Happy Rambles.

Happy Rambles es un sitio bien minimalista con un solo propósito: enviarnos un mail cada noche al cual debemos responder con las cosas por las que estamos agradecidos (podemos adjuntar hasta fotos si así lo deseamos, pero no es obligatorio).

Happy Rambles

Esta modalidad de respuesta por mail lo hace muy práctico a mi gusto, ya que lo vamos a tener bien a la vista en nuestra bandeja de entrada, y si, como yo, pueden revisar los mails desde el teléfono, entonces podemos completarlo estemos donde estemos.

Además, después podemos navegar por las fechas pasadas, para ir recordando aquellas cosas por las que agradecimos en su momento.

Los invito a probarlo, denle una oportunidad, para empezar a hacer costumbre el apreciar y agradecer las cosas que tenemos en nuestras vidas. Van a ver que son más de las que creen.

Habemus teléfono

N96

Después de meses de luchar contra un Motorola W510 roto, trabado y prácticamente analógico, entré finalmente al mundo de los smartphones gracias un gesto muy generoso (y buena onda) de Hipertextual (¡¡gracias!!).

Así que ahora soy la orgullosa dueña de un Nokia N96 con el cual podré molestarlos un poco más seguido en Twitter, ser un poco más workaholic con los mails, y sacar fotos de cualquier tontería que se me ocurra.

Pueden esperar (o no) algunos posts sobre cómo hacer tal o cual cosa con uno de estos bichos en Acceso Directo, porque todavía tengo que aprender a manejarlo.