Por qué me gustan las fiestas de fin de año

fiesta año nuevo

Porque si tuviste un año genial, es un gran motivo para celebrarlo.

Y si tuviste un año de mierda, es un buen momento para festejar que se termina de una buena vez.*

También es una buena oportunidad para emborracharse en un contexto completamente aceptable, digo.

*Sí, ya sé que nada cambia con el año nuevo más que el calendario, pero hay un espíritu de «reseteo» que me resulta motivador.

Papelitos

Desde chica, siempre me encantó la tradición porteña de tirar papelitos por la ventana de las oficinas el último día laboral del año. La miraba por la tele y me encantaba.

El único fin de año en el que trabajé por el centro fue fin de año de 2008, una de las épocas más tristes de mi vida. Estaba en el call center, con el corazón roto, y en ese momento miro por la ventana y ahí estaban, miles y miles de papelitos blancos, bailando en el viento, decorando las calles grises, representando a un montón de personas que empezaban a despedir el año.

Por ese breve instante, me sentí bien, feliz de poder verlo con mis propios ojos. No duró mucho, pero lo suficiente para que pueda recordarlo como un momento de calma en un período turbulento.

Hoy, 3 años después, estoy en una etapa muy plena, y aunque no pude ver los papelitos con mis ojos, disfruto sabiendo que estuvieron ahí, y que yo me siento libre y liviana como ellos.

Foto: DYN/Rodolfo Pezzoni.

Mi balance de 2009

Collage S

Es el día. Todos nos ponemos a pensar qué hicimos (y qué no) durante los últimos 12 meses, y las sensaciones pueden ser de lo más variadas.

En mi caso, 2009 fue uno de los años más difíciles de mi vida, pero también el que más logros me trajo.

Dentro de lo malo, no me voy a explayar demasiado, pero dificultades económicas, peleas familiares y vaivenes sentimentales no me faltaron. Parece poco, pero la intensidad de esas situaciones fue grande, muy grande, sumadas al estrés propio de terminar la carrera, que por más que sea algo lindo, llegar hasta ese punto te agota física y mentalmente.

Dentro de lo bueno, tengo mucho que agradecer. Crecí mucho como mujer, me hice nuevos y geniales amigos, vi a mi blog crecer y crecer, y fui (y soy) feliz cada día trabajando en Bitelia, Gizmóvil y PuntoGeek. Me siento acompañada por una cantidad impresionante de gente en Twitter, y aunque parezca una tontería, a mi me llena el corazón la buena onda que tienen mis followers y el poder compartir con ellos desde trivialidades hasta sentimientos profundos.

También llegó Simón a casa, mi gato, que lo encontramos en la calle y lo trajimos a casa pensando que en el mismo día lo vendría a buscar su familia. Y ahora es un Saia más.

Y, por supuesto, me recibí. ¿Qué mayor logro que ese para coronar un año? El camino fue duro y los últimos meses hubo días que me sentaba a llorar de noche solamente por lo agotada que estaba. Pero valió la pena, mil veces valió la pena. (Aunque extraño ver a mis compañeros todos los días.)

Por último, pero no por eso menos importante, termino el año a la espera del viaje al CES 2010 en Las Vegas. Seguramente dedique un post aparte para eso, pero me pone contenta en tantos niveles diferentes que no sabría por dónde empezar.

Así que, 2009, empezaste horrible y terminaste hermoso. Gracias por hacerme crecer :)