Crisis Vital

Modelo de crisis vital de Octavio Fernández Mouján

1) Se produce una crisis, un cambio brusco con malestar, conflicto. Nos cuestionamos, lo establecido ya no cierra.

Y esa duda existencial (no metódica ni obsesiva) lleva al Yo a un proceso de desidentificación de todo objeto. Cae la máscara identificatoria y el Yo queda suspendido. Entra en una situación de caos, de angustia.

2) Salto de lo psicosocial a la cultura viva, del mundo de los objetos al de los valores. Frente a la primera pérdida de ID, recurrimos a la ID social. Captamos valores, sentidos más allá de lo predeterminado. Esto nos permite reconfigurar las viejas estructuras de manera diferente.

Ante la irremediable pérdida del sentimiento de identidad del Yo surge otra identidad subyacente grupal en donde participo del poder de la vida en su contante creación. Emerge pues una experiencia originaria o un contexto de creación donde captamos nuevas formas a través de la imaginación creativa (no representacional). Capta el sentido más allá de todo determinismo.

Para dar este salto es necesario suspender el yo, suspender las vivencias racionales. La percepción-consciencia se abre a un nuevo campo: la participación vivencial. La CC de este modo se amplía.

3) Ilusorio. El Yo ha captado la nueva imagen con sentido, iniciando el proceso de objetivación y socialización. Va recuperando los objetos identificatorios ilusoriamente, pero distintos, sin aferramiento. Renovado, más maduro, más flexible.

4) Cambio estructural del proceso de objetivación y socialización. Resocialización, vuelta a lo social. Nueva estabilidad, hasta que se vuelva a romper y el ciclo comienza de nuevo.

Se para de una estructura narcisista que idéntica al Yo con un objeto ideal sublimado, a otra estructura de relación de objeto más edípica, en donde el ideal es compartido por los demás.

El movimiento es primero narcisístico, después edípico, y luego sale a la cultura.

En esto hay una diferencia entre lo cuántico y lo mecanicista. La cuántica renuncia a los absolutos, hay un aumento de tolerancia a las ambigüedades, el paso de los objetos a los procesos y la relativización de toda noción de determinismo.

El yo se desprende de los objetos cuando las dudas se vuelven existenciales. La angustia que aparece es existencial, no es objetivable ni representable. Solo vivible, participable.

Y esto ocurre cada vez que la razón no encuentra una respuesta.

Qué es una crisis

Toda crisis implica un cambio brusco. Las mismas suelen ser evolutivas o accidentales, y frente a ellas hay dos opciones: asumirlas o evitarlas. Evitarlas es la tendencia más generalizada, porque el Yo quiere evitar el peligro, lo desconocido, lo indeterminado.

Pero cualquier tipo de crisis puede ser una Crisis Vital, cuando nos desprendemos de toda estructura previa, ponemos en duda todo de lo que los agarrábamos: suspendemos el yo, para acceder a una CC ampliada.

La realidad psíquica no es lo mismo que la realidad. Lo que vemos es subjetivo, la "realidad" está determinada por nuestras estructuras. El Yo proyecta y después "se compra" lo que proyectó.

En una crisis vital, se participa, no se es pasivo. Se duda de todo lo establecido, no hay certezas. Y hay que soportar la pérdida de la seguridad.

Así, se diferencia de una crisis narcisista, de un duelo (aunque lo incluye) o de una crisis social.

La crisis vital ES la pérdida momentánea de todo objeto. Una verdadera posibilidad de cambio, de la que el Yo resurge más sano.

El modelo lógico de la crisis vital se asemeja al del 1er año de vida.

1) El recién nacido no tiene noción de límites, no hay yo/ no-yo, adentro/afuera.

El sentimiento de ID lo sostiene la madre y la unidad simbiótica con ella. Hay un "cuerpo vivo", completamente sensorial. Así, el bebé se va orientando por participación, con ese grupo de sostén, dador de ID grupal.

2) Empieza a diferenciar adentro y afuera. El Yo va pudiendo un poco más. Es el primer atisbo de un mundo objetal, sobre el cual despliega ilusoriamente sus fantasías. Poco a poco, se da un proceso de individuación desde los sentidos. Es una proto-individuación narcisista.

3) Estructura del Edipo. Apertura a un tercer objeto, que lo abrirá a todos los demás. Se rompe el narcisismo y la ilusión de completud. Aparece el objeto, y por lo tanto, la frustración.

4) Constitución del aparato psíquico, con el pensamiento, la razón, la cultura y la posibilidad de pensarla. Es sensorial más racional.

Estos 4 puntos se re-editan en cualquier momento de crisis, y es el paralelo del "hombre saludable", aquel que puede prescindir momentáneamente del objeto, suspender al yo (o debilitarlo), y entrar en crisis para salir de una manera renovada.