Viajar sin computadora

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Siempre que viajo me llevo mi computadora, sea mi Ultrabook o la Macbook del trabajo. Solamente la dejé en casa para las vacaciones en Disney el año pasado, y sobre todo porque con mi novio habíamos decidido que íbamos a llevar una sola para los dos, y la de él es mejor.

Este año, para las vacaciones por el viejo mundo, decidimos viajar sin compu ninguno de los dos.

Me da cosa, la verdad, porque siento que más allá de llevar el teléfono, es lo más desconectada que voy a estar en mucho tiempo. Y él también.

Me compré un teclado Bluetooth para el iPad (que sí me la voy a llevar, porque es lo mejor que hay para un viaje), para poder escribir desde allá. Pero una tablet es más para consumir contenidos que para producirlos.

Nada de hacer posts elaborados, ni editar fotos, ni hacer cosas complejas. Les confieso que hasta me da un poquito de ansiedad.

Eso sí, no se imaginan lo liviano que va mi bolso de mano ahora ;)

Dos semanas enteras sin computadora. ¿Cuándo fue la última vez?

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Cuando tenía 16 ó 17, le dije a mi primer novio, vaya uno a saber en qué contexto, “Obvio que tenés porno en la computadora”.

Me respondió algo como “¿Ah si? Tomá mi compu y fijate a ver si encontrás algo”.

Me senté tranquila en su silla con rueditas, y lo primero que hice fue ir a Opciones de Carpeta > Mostrar archivos ocultos.

Él se levantó a la velocidad de la luz, me empujó la silla con rueditas, se tiró atrás del escritorio y desenchufó la computadora. De una.

Siempre me da risa acordarme de eso, me sentí muy smartypants.

I’m a big girl now

Y entonces un día desperté a mi mamá solo para decirle:

“Ma, te voy a hacer una cuenta de usuario en mi computadora, porque es la más rápida de la casa y ahí vas a poder trabajar mejor”.

Probablemente la más fuerte demostración de amor que le haya hecho.

Crónicas de Abril

Advertencia: este post probablemente solo te interese si te dio curiosidad mi pedido de ayuda en Twitter. Si no, podés obviarlo que no se enoja nadie ;)

Se suponía que lo iba a anunciar contenta y con todo listo, pero como es típico, muy típico con todo lo que tiene que ver conmigo y las computadoras, hubo que darle un par de vueltitas.

Llega la compu nueva a casa, y pensé que no venía con ningún SO instalado. Con mi DVD de Windows 7 voy contenta y me encuentro con que no lo puedo instalar porque la partición no es NTFS. “No importa”, pienso. Me fijo que me marca que hay espacio ocupado, así que reinicio sin el DVD y para mi alegría me lleva a Ubuntu.

¡Vamos todavía! ¡Tengo SO! No tan rápido, muchacha. Me pidió username y password (la gente que lo instaló se olvidó del detalle de mandarme la información de login). Intento todas las opciones posibles, pero es imposible entrar a Ubuntu.

Así que como siempre, vamos con la opción cabeza, en vez de matarme tratando de entrar a Ubuntu sin la info de login, descargo Gparted Live CD dispuesta a formatear todo.

Logré bootear desde ahí, y le cambié el formato a la partición. ¡Éxito! Vuelvo a la instalación de Win7 y ahora puedo. Cuando ya esté en territorio conocido, haré un dual boot, pero vamos por pasos.

¿Por qué Abril? Les cuento en un rato :)