El cambio da miedo

Justo hace unos días publicaba esta imagen, medio en serio medio en chiste, sobre permitir el cambio, hacerle lugar.

En mi trabajo hace bastante que estábamos buscando eso, darle lugar al cambio, con las resistencias propias y ajenas que eso implica. Todos queremos estar mejor, pero es ridícula la cantidad de veces en las que pretendemos que eso pase mágicamente, sin cambiar nada.

Cambio

Y medio de esta lucha por hacerle lugar al cambio, convencidas de que cosas geniales vendrán de él, nos cayó una noticia inesperada que cambia todo. TODO.

Si bien no tengo miedo, la incertidumbre me pone ansiosa. ¿Qué vendrá? ¿Cómo será? ¿Será mejor y emocionante? En este momento no tengo forma de saberlo y mi cabeza no puede pensar en otra cosa.

Entonces me parece un momento perfecto para recordar algo en lo que creo firmemente: nada es permanente, solo el cambio. Y aunque no puedo controlar qué va a pasar, sí puedo comprometerme a afrontarlo con lo mejor que tengo para dar.

Al fin y al cabo, muchas de las mejores cosas de mi vida fueron consecuencias de cambios inesperados. Ser flexible es la mejor forma de atravesarlo.

Vitamina Ce se llena de color

Hace mucho que venía con ganas de actualizar el diseño de Vitamina Ce, y ante malas noticias familiares que recibí anoche, decidí canalizar mi dolor en creatividad, poner la mejor cara, y hacer algo que me dé placer. Algo hermoso. Algo que me alegre.

El resultado es el diseño mid-2012 de este humilde blog (si me leen desde el feed, pasen y vean), lleno de colores que me inspiran, y con algunas ventajas a nivel de código (es un diseño responsive, apto para toda pantalla).

Si quieren decirme que quedó re lindo, o dejarme sugerencias para ponerlo a punto, los espero en los comentarios.

Y si son desmemoriados, y no se acuerdan cómo era el blog antes, les dejo una imagen para que les quede de recuerdo:

El otro lado de la cama

Cuando mi papá volvió del hospital, y teníamos que adaptarnos a su discapacidad, una de las cosas que hicieron él y mi mamá fue cambiar de lado de la cama para dormir, de modo que él esté más cerca del baño y la puerta, y no tenga obstáculos en el camino.

Los primeros días fueron los más duros, debatiéndonos entre aceptar (o resignarnos a) la nueva realidad que nos tocaba vivir, y la espera de un milagro que parecía cada día más imposible.

Eventualmente llegó el momento de reajustarnos y seguir adelante como pudiéramos. Y no sé en qué momento me acerqué a mi mamá y le pedí algo.

Le pedí que por favor vuelvan a cambiar de lugar de la cama, que vuelvan a dormir como antes. Siempre me acuerdo de ese pedido, tan trivial que puede parecer, pero tan importante que era para mí, sentir que aunque sea algo volvía a ser como antes.

Lo hicieron, aunque eso representase alguna incomodidad mayor los primeros meses. Porque así de fuertes son mis viejos, y así de mucho se esforzaron por que mi hermana y yo atravesemos ese período de la mejor manera posible.

Me conmueve mucho esa anécdota en particular, la inocencia de mi pedido, la fuerza de mis viejos. Son las cosas que te definen.

2UP

Hace más o menos un año, una noche marcaba el fin de una era en mi vida, y el principio de cosas nuevas y maravillosas.

Más o menos un año después me encuentro afianzada, enfrentando nuevos desafíos, tratando de tomar las decisiones correctas y controlar mi ansiedad. Algunas personas se fueron de mi vida, dando oxígeno y lugar para que crezcan relaciones que me enriquecen cada día. Me llenan. Me hacen crecer como persona.

A veces este camino de crecer es suave y placentero, otras veces es agotador y te deja tirada a la noche sin poder dormir.

Pero en el fondo está la certeza de que lo bueno y lo malo solo me están guiando para seguir avanzando, encontrando mi camino. Y si me equivoco, un 2UP es todo lo que hace falta para retomar el camino (y tener un poquito extra por las dudas).

Y eso es motivo de celebración.

Party on.

15 días

calendar

Miro el calendario y me parece imposible. No puede haber pasado todo esto en menos de 15 días. Es demasiado.

Pero acá estoy, sentada, escribiendo esto con una sonrisa en la cara, ansiedad en las manos, excitement en el cuerpo y la sensación de que hay un mundo nuevo por delante.

Nuevos desafíos laborales y profesionales (que es parecido, pero no es lo mismo), la posibilidad de elegir mi propio camino, situaciones inesperadas en mi vida personal que son la causa de mi sonrisa mientras escribo (y mientras camino, y mientras bailo, and so on).

Hace dos semanas mi vida era otra, o yo era otra, o éramos las mismas y no nos dábamos cuenta que estábamos en un punto crucial, de esos que cuando mirás hacia atrás te das cuenta que cambiaron el juego.

Pero aquí estamos. Y esto recién empieza.