El otro lado de la cama

Cuando mi papá volvió del hospital, y teníamos que adaptarnos a su discapacidad, una de las cosas que hicieron él y mi mamá fue cambiar de lado de la cama para dormir, de modo que él esté más cerca del baño y la puerta, y no tenga obstáculos en el camino.

Los primeros días fueron los más duros, debatiéndonos entre aceptar (o resignarnos a) la nueva realidad que nos tocaba vivir, y la espera de un milagro que parecía cada día más imposible.

Eventualmente llegó el momento de reajustarnos y seguir adelante como pudiéramos. Y no sé en qué momento me acerqué a mi mamá y le pedí algo.

Le pedí que por favor vuelvan a cambiar de lugar de la cama, que vuelvan a dormir como antes. Siempre me acuerdo de ese pedido, tan trivial que puede parecer, pero tan importante que era para mí, sentir que aunque sea algo volvía a ser como antes.

Lo hicieron, aunque eso representase alguna incomodidad mayor los primeros meses. Porque así de fuertes son mis viejos, y así de mucho se esforzaron por que mi hermana y yo atravesemos ese período de la mejor manera posible.

Me conmueve mucho esa anécdota en particular, la inocencia de mi pedido, la fuerza de mis viejos. Son las cosas que te definen.

Quedarse en la cama mientras llueve [#5]

Rain

Aunque amaneció hace rato, parece que no entra mucha luz por la ventana.

Y es que afuera el día está gris, las nubes cubren el cielo y la lluvia cae sin piedad sobre todo lo que hay en la tierra.

La penumbra, los sonidos, el aire fresco; afuera el mundo parece hostil. Pero no importa, porque por alguna razón pudiste quedarte adentro, en la cama, cubierto por las mantas y disfrutando de tu refugio.

Nada tan lindo como quedarse en la cama mientras afuera llueve. Otra de las pequeñas cosas que me hacen feliz.

(Cualquier similitud con Domingo en la mañana y Un refugio en el mundo, no es pura coincidencia).

Despertarte sintiéndote bien [Pequeñas cosas #3]

Luz de la mañana...
Foto de Néstor

Te pasaste todo un día enfermo, como yo ayer. El dolor molesta, la fiebre invade, y lo único que podés hacer es esperar a que tu organismo junte fuerzas para recuperarse.

Finalmente llega la hora de irse a dormir –aunque quizás te pasaste el día entero en cama– y tu último pensamiento es “por favor, necesito sentirme mejor”.

Entonces llega la mañana. Abrís los ojos, das un par de vueltas en la cama, y hay algo diferente. Solo te toma unos segundos darte cuenta: ya estás bien. El sueño, el descanso, los medicamentos o lo que sea han surtido efecto y el nuevo día trae una sensación de bienestar.

Así me desperté yo esta mañana, y aunque ahora, un par de horas después, me sienta un poco molesta de nuevo, nada opaca ese momento en el que respirás tranquila sabiendo que lo peor ya pasó.

Domingo por la mañana

Es domingo a la mañana. Afuera está nublado y seguramente se largue a llover pronto. Dormí más de 10 horas de corrido. No me extraña, ayer pasé un hermoso día fuera de casa y había vuelvo agotada.

Con el cuerpo descansado abro los ojos y no me quiero mover de entre las sábanas, quiero seguir así todo el día. Me levanto un minuto para saludar, agarrar la netbook y volver a la cama. De fondo suena el OST de Caprica y el clima es perfecto. Digo en voz alta que no me quiero levantar y me avisan que ya está el desayuno. “Siempre sobornándome con comida” les digo en broma. Y, en el mismo tono, agrego que sería genial desayunar en la cama.

Al rato se aparece mi papá con una bandeja con té con leche, tostadas y Mendicrim (del común, no del light, obvio). Yo rebalso de alegría. Porque me encanta que me mimen.

Mientras termino de escribir esto, ya se largó a llover. El cielo está muy oscuro, me encanta cuando está así. Ya filmé la vista de mi habitación cuando llueve para llevarme a la casa nueva.

Momentos como este me hacen sentir en paz absoluta. No abundan en mi vida, pero existen, están, y esos poquitos, cuando aparecen, quiero recordarlos, que sean mi ancla cuando el mar está en plena tormenta.

Y hoy es uno de esos. La vida puede cambiar de un minuto a otro, pero ahora, estoy desayunando en la cama, con linda música de fondo, una tormenta afuera y todo un día por delante. Y soy bastante feliz.

Y me pareció lindo que este, así, sea mi post número 100.

(Foto)