Opuestos peligrosos

Opuestos

Hay opuestos que se atraen y se complementan, y forman un todo mejor que la suma de las partes.

Otros opuestos son peligrosos.

Uno de los peores, para mí, se da cuando dos personas que se quieren pero tienen dos visiones absolutamente diferentes de cómo encarar sus problemas.

Uno de ellos piensa «Hablemos ahora, antes de que sea un problema«.

Y el otro piensa «¿Para qué hablar, si no hay ningún problema?«.

La tragedia radica en que muy pronto se vuelve demasiado tarde.

Me mudo!!

Mudanza

Finalmente llegó el momento. Después de mucho tiempo interno y externo, es hora de abandonar el nido, y apenas puedo creerlo. Tanto que parecía tardar, y ahora todo se desenvuelve tan rápido.

Cada uno tiene sus tiempos, y la decisión de mudarse (y sobre todo en mi caso, que es para iniciar mi vida junto a la persona que amo) tiene que tomarse cuando uno está 100% listo. Apurar tiempos por expectativas sociales es algo que a la larga termina mal. Y además soy una late bloomer, qué quieren que les diga.

Ahora me toca empezar a separa qué me llevo, qué no, en dónde van a entrar mis cosas, e ir acostumbrándome a un barrio que no sea Flores por primera vez en mi vida.

Se termina una etapa, empieza otra. Estoy feliz y emocionada, y un poco nerviosa. ¡Aquí vamos!

Adiós, lindo gatito

Esta mañana se murió mi gato Simón. Hacía meses que venía luchando contra su enfermedad en los riñones, deteriorándose muy rápido, y hoy su cuerpito dijo basta.

Ayer antes de irme de casa lo acaricié y le agradecí por todo el amor que nos dio en estos pocos años que lo tuvimos, desde esa mañana de marzo o abril, cuando yo todavía iba a la Universidad, en la que lo encontramos entre las plantas, asustado, con su ojo mocho y su cara de «no te acerques». Lo que pensamos que iba a ser «un par de horas hasta que aparezca su dueño» se convirtió en un nuevo miembro de la familia, más pegote y amoroso de lo que hubiésemos podido imaginar.

Simon

Me imaginé que muy probablemente sería la última vez que lo iba a ver, y me siento en paz de haber podido despedirme.

Se murió tranquilo, dormido, mientras mi mamá (madraza, si las hay) lo acariciaba. Me llamó esta mañana para contarme lo que pasó, y que lo estaban llevando en una cajita para que quede cerca de Sol.

Todavía no pude llorarlo, aunque estoy reprimiendo algunas lágrimas mientras escribo esto. Creo que ya venía elaborando el duelo desde hace semanas, y siento alivio de qué él ya no va a sufrir más.

Adiós lindo gatito, fue hermoso tenerte en mi vida. Te amo y espero que algún día, del otro lado, me vuelvas a ronronear.

El chispazo

No creo en el amor a primera vista. El amor de verdad implica conocer mucho más de la otra persona de lo que se puede vislumbrar en un primer encuentro. Pero si hay algo que creo que nunca falla es el chispazo.

another match point

Sentir el chispazo es encontrar esa conexión inmediata con la otra persona, las ganas estar con él, el sentirte contenta a su lado, el nudito en la panza antes de verlo, la certeza total de que esa es la persona con la que querés estar. Y esto, para mí, es algo que pasa bien al principio (hablo de horas o días) o no pasa más.

Ojo, ese «bien al principio» no significa necesariamente la primera vez que se conoce a una persona, pero sí apenas pasa de una relación X a una relación más romántica/amorosa/sexual. Alguien puede estar en tu vida desde hace mucho tiempo, y sin embargo en el momento en el que sentís el chispazo ya no hay vuelta atrás.

El chispazo no es garantía de que una relación vaya a funcionar (para eso hace falta algunos ingredientes más), pero sin él, está definitivamente condenada a muerte, ya sea en semanas o en años (si es años, serán años de buscar permanentemente ese «algo», que nunca va a aparecer).

I’m a big girl now

Y entonces un día desperté a mi mamá solo para decirle:

«Ma, te voy a hacer una cuenta de usuario en mi computadora, porque es la más rápida de la casa y ahí vas a poder trabajar mejor».

Probablemente la más fuerte demostración de amor que le haya hecho.

Está todo bien, nena

Una noche de noviembre, en la esquina que ven en la foto (Honduras y Juan B. Justo), me rompieron el corazón por primera vez en mi vida. Tenía 17 años y, por supuesto, sentía que el mundo se iba a acabar.

Claro que en vez de acabarse, el mundo se hizo inmenso, yo me hice más fuerte, viví cosas mejores, me mandé algunas cagadas, y muchos años (y muchas lágrimas, y muchas risas) después, me encontré caminando nuevamente por allí, de noche –hace algunas semanas con una amiga.

Me imaginaba entonces que las líneas de tiempo se superponen. Me imaginaba que mientras Ceci de 17 años lloraba sentada en el macetero de una estación de servicio, Ceci de 25 la mira desde la esquina de enfrente. Y con una sonrisa cómplice le dice «No te preocupes, nena, está todo bien».

Se vuelve irrelevante

When you start to know someone, all their physical characteristics start to disappear. You begin to dwell in their energy, recognize the scent of their skin.
You see only the essence of the person, not the shell.
That’s why you can’t fall in love with beauty. You can lust after it, be infatuated by it, want to own it. You can love it with your eyes and your body but not your heart.
And that’s why, when you really connect with a person’s inner self, any physical imperfections disappear, become irrelevant.

Esto trataba de explicarle a mi hermana hace un par de noches, mientras charlábamos de algo que le preocupaba. Ojalá mis palabras hubiesen sido tan precisas como estas.

Me gusta hallar en las palabras de otra persona (Lisa Unger en Beautiful Lies) un reflejo tan fiel de algo en lo que creo desde siempre.

Vía: Imágenes en mi mente

El mismo amor, los mismos derechos

No pasa seguido: prender TN a la mañana y que una noticia te ponga una sonrisa de oreja a oreja en la cara. Pero hoy pasó.

Mi país se convierte en el primero en América Latina en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, con todos los derechos, obligaciones y responsabilidades que eso implica.

Ahora es responsabilidad de todos que la igualdad que reconoce esta ley, la apliquemos también en nuestra sociedad, en nuestro trato cotidiano. Es un gran paso para un camino que recién empieza, que tenemos que ir pavimentando nosotros, y que las generaciones que sigan van a estudiar en sus clases de historia.

No me alcanzan las palabras para expresar lo contenta que me pone esta noticia (y también me conmueve mucho, pero eso no lo leyeron de mí, eh). Si me quieren leer más centrada, pueden pasar por el post que hice en Eterna Buenos Aires al respecto.

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