Juguemos a que te creo

Ya es la segunda vez que jugamos este juego. Vos sabés que es un juego, una actuación. Quizás no sepas que yo también lo sé, y que elijo muy conscientemente seguirte la corriente.

Jugamos a que es la oferta de mi vida. A que me bajaste el precio a una fracción, a que solo me podés mantener esta oferta si te lo confirmo ya mismo, a que no le puedo decir a nadie que me hiciste este precio. Yo asiento, te agradezco, te hago sentir una gran vendedora. Hacemos este ritual en el cual las dos salimos contentas.

De alguna forma me voy sintiendo que no me engañaste, que yo sabía que estabas actuando, que estaba todo bajo control. Pero, al fin y al cabo, la que se gastó medio sueldo en lo que le vendías, fui yo.

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