Espejismos propios

Hemos comprobado siempre que nuestro intelecto yerra muy fácilmente, sin que lo sospechemos siquiera, y que nada es creído con tal facilidad como lo que, sin consideración alguna por la verdad, viene al encuentro de nuestras ilusiones y de nuestros deseos.

En otras palabras: tendemos a tomar como cierta cualquier información que sea compatible con nuestro modo de ver las cosas, muchas veces sin cuestionarla. Y de la misma forma, nos resistimos a todo lo que no coincida con nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.

Hay muchas cosas con las que no comulgo de los textos del querido Sigmund Freud. Pero este extracto de “Moisés y la religión monoteista”, de 1939, que recordé por un post de Esteban, es tan cierto que todos nos hacemos un favor si lo tenemos en cuenta cada día.