Pecera chica, pecera grande

Pecera chica

Muchas veces me hice a mí misma una pregunta no demasiado fácil de responder.

Si pudiese elegir ser gigante entre medianos, o mediana entre gigantes, ¿qué preferiría?

La complejidad de responder la pregunta no viene sólo dada por los planteos existenciales para la vida de cada uno, sino por la elección misma de las palabras. Gigantes suena tan pretencioso, mediano suena tan despectivo.

Hace algunos días escuché una metáfora mucho mejor.

¿Qué prefiero ser, un pez grande en una pecera chica, o un pez normal en una pecera enorme?

La respuesta ahí ya no es tan difícil. Siempre fui un pez moderadamente grande en una pecera moderadamente chica. En la escuela, en la universidad, y en varios aspectos de mi vida laboral (aunque no todos, claramente).

Ya conozco la pecera chica. Me da seguridad, pero no me satisface.

Necesito la pecera grande, aunque implique tener que hacer las paces con ser, al menos por un tiempo, un pez chico.

5 comentarios en “Pecera chica, pecera grande”

  1. Pues en una “pecera grande” hay libertad de movimiento, las opciones las elige una… en una “pecera chica” no queda más que quedarse estáticas, jugando con las reglas de otros.

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