La espera desespera

La espera desespera

Mientras que la edad me dotó de un buen nivel de paciencia para esperar lapsos de tiempo prestablecidos (como conexiones eternas en un aeropuerto, o los días que faltan antes de un evento importante), el mundo digital se encargó de destruir completamente mi capacidad de esperar en paz cuando el tiempo es incierto.

Es que con las computadoras uno más o menos ya sabe de entrada en cuánto tiempo debería suceder cualquier cosa. O mejor dicho, si va a suceder o no. Si en unos pocos segundos Firefox no se despabiló de su cuelgue, ya sé que voy a tener que reiniciarlo. No importa que me pida que espere, yo ya sé que no va a pasar y puedo tomar una acción al respecto.

Pero cuando envío un trámite super importante y me dicen “de uno a diez días”, y al tercer día no tuve respuesta, me desespero. Porque en mi mente empieza a barajarse la peor hipótesis, pero no tengo forma de saber si la respuesta no llegará al décimo día.

No me llevo bien con la incertidumbre.

Un comentario en “La espera desespera

  1. Ceci, debes pensar, siempre, siempre, que todo estará bien. Que todo saldrá satisfactorio. Piensalo y sucederá :)

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