Insistir o no insistir: he ahí el dilema

Insistir

Les voy a confesar algo que no le va a sorprender absolutamente a nadie: soy muy pasiva y poco insistente. Soy de las que si están en la peluquería y ven que le están cortando el pelo más corto de lo que quiere, no dice nada. ¿Por qué? No sé. Porque me da vergüenza, o no quiero molestar o algo así. Ni hablemos de cuando me quieren vender algo.

Es una ridiculez y algo que definitivamente quiero superar en mi vida. Estamos todos de acuerdo.

Mientras tanto, veo gente que es completamente lo contrario. Que no le da miedo pedir, preguntar, insistir. Incluso cuando una no puede darles una solución concreta por razones ajenas, aunque la respuesta siga siendo la misma semana tras semana, no dejan de pedir, preguntar, insistir.

Es una situación que me pone muy incómoda. Pero me pone incómoda porque me conecta con mi propia falta de ovarios para hacer lo mismo.

Sí, pueden ser molestos y definitivamente deberían bajar un cambio, pero ¿saben qué? Siendo así de insoportables al menos están más cerca de alcanzar sus objetivos que yo quedándome callada.

Estar en contacto con este tipo de personas es sacarme permanentemente de mi zona de confort. Y hoy me animo a agradecer por tener esa pequeña molestia en mi vida, que me fuerza a intentar superarme.

8 comentarios en “Insistir o no insistir: he ahí el dilema

  1. Soy así. A mi también me da vergüenza reclamar por lo que corresponde, poner el limite cuando hay que ponerlo. Y estoy de acuerdo con que estar rodeado de ese tipo de personalidades puede ayudarte, aunque también (como me ha pasado) hace que delegues todo en esas personas (yo he pedido que llamen por mi a X servicio a reclamar algo que me correspondía, imaginate)
    Mi sensación era que al final “todos me pasaban por encima”.. triste.

    Sin embargo también hay algo interesante. Una vez, tan solo una vez, cuando sientas esa sensación de no poder, hacelo. Salta esa valla mas no sea una vez. Es MUY interesante verte del otro lado, reclamando.

    Después es un ejercicio. Son 12 pasos, es todos los días, depende el día podrás o no.

  2. Nice! Me alegra haber encontrado este articulo, aunque me parece re denso el temita de la autoayuda; de algun modo colabora saber que hay alguien en alguna parte luchando espalda con espalda contra el mismo enemigo. No me extiendo mas por no densear, jaja, Bss

  3. Te entiendo y me pasa absolutamente lo mismo. Hace varias semanas que postergo un llamado a reclamar por algo que compre y tiene algunos problemas que no son tan graves, pero que no por eso debería dejarlos pasar, mas teniendo en cuenta que es un producto caro. Pero no puedo, me cuesta un huevo llamar y exigir lo que me corresponde. Intente solo dos veces en casi un mes y no pude encontrar a la persona con la que tenia que hablar, lo cual de alguna manera hasta fue un alivio. Pesimo lo mio.

  4. Sí, romper con la timidez no es un proceso fácil. En realidad me parece que lo que nos pasa es que no queremos molestar; sentimos que tenemos que hacer las cosas solos, es como que en algún punto no dejamos que nos ayuden. Vaya uno a saber por qué, pero pasa.

    De todas maneras siempre está bueno tenerlo presente, saber qué cosas queremos cambiar y bueno.. el proceso hasta eso llegará de una manera u otra si tenemos ganas. La cosa es reconocerlo, ¿no?.

    Yo aprendí en estos últimos tiempos a preguntar aún sabiendo que la respuesta sería un no, intentarlo por lo menos. Porque quién te dice alguien no sepa o no pueda ayudarte en lo que pedís, pero puede darte una mano con alguien que sí sepa. De última te dicen ‘no’ y no te quedás con la duda. Es como vos decís, vas a estar más cerca de lo que buscás que si te quedás pensando en el “qué hubiera pasado”.

    Besos!

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