El otro lado de la cama

Cuando mi papá volvió del hospital, y teníamos que adaptarnos a su discapacidad, una de las cosas que hicieron él y mi mamá fue cambiar de lado de la cama para dormir, de modo que él esté más cerca del baño y la puerta, y no tenga obstáculos en el camino.

Los primeros días fueron los más duros, debatiéndonos entre aceptar (o resignarnos a) la nueva realidad que nos tocaba vivir, y la espera de un milagro que parecía cada día más imposible.

Eventualmente llegó el momento de reajustarnos y seguir adelante como pudiéramos. Y no sé en qué momento me acerqué a mi mamá y le pedí algo.

Le pedí que por favor vuelvan a cambiar de lugar de la cama, que vuelvan a dormir como antes. Siempre me acuerdo de ese pedido, tan trivial que puede parecer, pero tan importante que era para mí, sentir que aunque sea algo volvía a ser como antes.

Lo hicieron, aunque eso representase alguna incomodidad mayor los primeros meses. Porque así de fuertes son mis viejos, y así de mucho se esforzaron por que mi hermana y yo atravesemos ese período de la mejor manera posible.

Me conmueve mucho esa anécdota en particular, la inocencia de mi pedido, la fuerza de mis viejos. Son las cosas que te definen.

4 comentarios en “El otro lado de la cama”

  1. Éste es uno de los mejores ejemplos de cómo conmover en seis párrafos y con una historia simple y natural.

  2. Tal cual Ceci, creo que esas son las cosas que nos definen. Y aunque el pedido haya sido de lo más inocente creo que también tiene que ver con la fuerza para seguir adelante.
    Tal vez las cosas ese simple pero al principio costoso pedido fue el que ayudó a que todo se haya dado de otra manera.
    Son las pequeñas cosas las que nos ayudan a salir adelante, siempre.

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