El cambio da miedo

Justo hace unos días publicaba esta imagen, medio en serio medio en chiste, sobre permitir el cambio, hacerle lugar.

En mi trabajo hace bastante que estábamos buscando eso, darle lugar al cambio, con las resistencias propias y ajenas que eso implica. Todos queremos estar mejor, pero es ridícula la cantidad de veces en las que pretendemos que eso pase mágicamente, sin cambiar nada.

Cambio

Y medio de esta lucha por hacerle lugar al cambio, convencidas de que cosas geniales vendrán de él, nos cayó una noticia inesperada que cambia todo. TODO.

Si bien no tengo miedo, la incertidumbre me pone ansiosa. ¿Qué vendrá? ¿Cómo será? ¿Será mejor y emocionante? En este momento no tengo forma de saberlo y mi cabeza no puede pensar en otra cosa.

Entonces me parece un momento perfecto para recordar algo en lo que creo firmemente: nada es permanente, solo el cambio. Y aunque no puedo controlar qué va a pasar, sí puedo comprometerme a afrontarlo con lo mejor que tengo para dar.

Al fin y al cabo, muchas de las mejores cosas de mi vida fueron consecuencias de cambios inesperados. Ser flexible es la mejor forma de atravesarlo.

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