Cumpliendo metas

Escribo esto sentada en un café en el medio de la Ruta 1 de California. Nada más que subidas y bajadas, curvas y contra curvas, paisajes hermosos y la inmensidad de Pacífico delante mío. No podría pedir una mejor vista.  
La brisa del océano y el ruido tan suave que parece silencio me tranquilizan, y con esa tranquilidad pienso en dos hitos que alcancé en estos días. Hitos que no podrían ser más distintos, pero así me gusta vivir, llena de diferencias y eclectisismo. 
Uno es estar haciendo este viaje, esta travesía en auto que soñé durante tanto tiempo. Ver estos paisajes, con los que siento una conexión inexplicable, sentir la paz y la libertad de estar acá porque forjé mi propio camino.

El otro puede sonar absolutamente trivial en medio de tanta belleza, y probablemente lo sea, pero pertenece a la vida que me espera a mi regreso, a mi vida de todos los días. Y que es después de mucho tiempo de esfuerzo, mi canal de YouTube es finalmente mi comunidad más grande. Más que Facebook, Instagram, y, sobre todo, más que Twitter. 

Siento que ese pequeño acontecimiento, de apenas un número que supera a otro, afianza el camino que elegí, lo ratifica, le da la importancia para afuera que tiene para mí para adentro. 

Y me hace feliz que suceda mientras estoy en el medio del camino, con una vista increíble, y con mi compañero de ruta al lado. 

Me siento en paz, y eso siempre me hace feliz. 

Entrevista a Ceci Saia en Much Music

La semana pasada tuve el gran placer de ser entrevistada por Magnus Mefisto en el programa Tu Much de Much Music, canal icónico de música y tendencias.

En las charlas durante los cortes le contaba a Magnus (un genio, la verdad!) que nunca en mi vida me había imaginado que me iban a entrevistar en Much Music, pero es increíble las vueltas que da la vida cuando uno le pone todo su esfuerzo a algo, ¿no?

Les dejo aquí abajo el programa entero, mi entrevista está en los momentos 00:30:22 y 01:04:58

¡Muchas gracias a Magnus y a todo el equipo del programa por recibirme! Fue una gran experiencia :)

Mi entrevista en radio Micro SD

Ceci Saia Irina Sternik Radio

El jueves 25 de junio tuve el inmenso placer de ser entrevistada en Micro SD, el programa de radio de Irina Sternik.

Durante una hora estuvimos charlando sobre YouTube, las nuevas tendencias, lo que hago en mis videos, y relacionando canciones con capítulos de Friends.

Aquí les dejo el audio de la entrevista. ¡Muchas gracias Iri, la pasé genial!

Entrevista a Ceci Saia en Micro SD

Un gran momento

Gratitud

La semana pasada hice un viaje express a São Paulo, dos días, una sola noche. Cuando volví a casa, el miércoles bien tarde, estaba totalmente desorientada con respecto a qué día y hora era. Mi angina furiosa pero viral no ayudaba con la situación.

Me pasé el jueves convencida de que era lunes, y atendiendo compromisos y reuniones, repitiendo a quienes tenían que lidiar conmigo que disculpen mi desorientación. Nada fuera de lo común.

Lo fuera de lo común, lo extraordinario para mí, fue lo siguiente.

Más de una persona me dijo “si creés que hoy es lunes, cuando mañana sea viernes vas a estar feliz”. Y me di cuenta que eso ya no significa nada para mí.

El viernes ya no significa más el día de la libertad, de empezar a vivir en serio durante el fin de semana.

El lunes ya no significa una tortura, el momento de tener que retomar esa actividad que no me hace feliz pero que es un mal totalmente necesario.

Ahora que me dedico 100% a mis proyectos trabajo más que antes, pero lo disfruto tanto que el hecho de que sea viernes, lunes, jueves o domingo me es totalmente indistinto.

Soy plenamente consciente de lo afortunada que soy de poder sentirme así. No es algo que haya venido gratis, por supuesto. Es el fruto de muchos años de trabajo, de decisiones difíciles, y de tener que bancarme la incomodidad e incertidumbre en ciertos aspectos de mi vida en pos de hacer crecer algo en lo que creo completamente.

Pero es un gran momento, y no quiero que mi ansiedad me lo opaque.

Volví al trabajo independiente :)

Libertad

Escribí no menos de 5 párrafos diferentes para empezar este post, todos los cuales, excepto el que están leyendo ahora, fueron borrados. No es para menos: la escritura creativa (y no tengo demasiadas pretenciones con ese término; me refiero a cualquier tipo de escritura que no sea un email laboral) es algo que había dejado bastante abandonado durante los últimos dos, casi tres años.

En enero de 2015 terminó mi paso por el mundo corporativo. Un camino que empezó sin que lo busque y que me trajo tantas satisfacciones como frustraciones (¿acaso no es así la vida?). Tuve la enorme bendición de poder explorar diferentes aspectos míos como profesional, conocer gente maravillosa, y viajar a lugares que no creí que iba a conocer siendo tan joven.

Pero ese paso también implicó alejarme mucho de lo que, de una forma u otra, era mi veta creativa: mis blogs y todos los proyectos web que alguna vez había tenido.

Hoy, después de tres años, un poco empujada por situaciones externas y muy empujada por mis voces internas, me encuentro nuevamente decidiendo mi propio destino. No sé si uno en algún momento deja de decidirlo realmente, pero sí creo que por momentos nos dejamos llevar por la comodidad de la inercia.

Demasiada introducción para contarles esto: una vez más di el gran salto y estoy trabajando por mi cuenta. Y esta vez trabajar significa brindar mis servicios de asesoría en redes sociales en forma independiente, pero también trabajar duro en mis propios proyectos. En mis blogs, en el canal de Youtube, y en lo que vaya surgiendo.

Porque quiero diseñar mi propia vida. Porque quiero despertarme con energía, e irme a dormir con ganas de que llegue el día siguiente para seguir haciendo mi trabajo, porque lo amo.

Así que aquí vamos. De vuelta al ruedo. Y algo me dice que la tercera es la vencida.

¡¡Corrí los 5K de McDonald’s 2014!!

M5K

El sábado pude ponerme a prueba otra vez en este asunto de corrrer que se me metió en la cabeza este año: completé la 5K de McDonald’s en Puerto Madero.

El quipo de McDonald’s me invitó muy amablemente dos semanas antes de la carrera, y yo que estaba mentalizada en entrenar con tranquilidad para la de LAN (que me anoté por mi cuenta y se corre el 30 de noviembre) de golpe me vi con una carrera en menos de 15 días.

Pero en vez de achicarme y rechazar la invitación, la acepté con ganas y me dispuse a ponerme las pilas y entrenar lo más que pueda. Es que aunque corrí la 10K de Fila en abril, tengo que admitir que no me moví en todo el invierno, y recién con la primavera volví a salir a correr.

A mitad de camino yendo a la carrera me di cuenta que no solo no me había puesto protector solar, sino que me había olvidado el celular. Sí. El celular. Eso significaba no solo que no iba a poder comunicarme con la gente que sabía que también iba a estar ahí, sino que no iba a poder escuchar nada de música durante la carrera. Me angustié pensando que me iba a aburrir muchísimo pero, spoiler alert, no fue el caso.

Llegué con tiempo antes de la largada y en la carpa de prensa me quedé charlando un rato con Flor Lujani y con Flo Perira (que después hicimos la largada juntas).

Bajo el sol abrasador de las 5pm, salimos. 99% de mujeres, algunas corriendo solas, como yo, y otras corriendo con amigas.

Algunas con vinchas con orejas de gatitos, o con flores, algunas vestidas de la Mujer Maravilla y otras sin ningún distintivo pero corriendo lado a lado y dándose ánimo.

En ese sentido fue muy distinto a la 10K de Fila, que era más competitiva, más “seria”. En esta daba la impresión de que todas habían ido simplemente a divertirse y desafiarse.

Como todavía me cuesta un poco hacer tramos largos sin parar, corrí la mayor parte del tiempo pero lo intercalé con caminar de tanto en tanto, para recuperar el aire.

El calor era agobiante así que cuando llegamos a las botellitas de agua, tomé un sorbo y, por primera vez desde que hago esto, me tiré el resto del agua arriba de la cabeza. Eso ayudó considerablemente a bajarme la temperatura –y también a tener más look de destruida, por supuesto.

Llegué a la meta cansada pero feliz. Agarré mi medalla y me fui primero a un costado en el pasto para descansar y elongar un ratito, y luego de vuelta a la carpa de prensa donde un grupo de preparadores físicos estaban ayudando a elongar mejor. Aproveché, y lo bien que hice: al día siguiente apenas si me dolían un poquito los abdominales (que nunca estiré) pero nada de las piernas.

Caminé hasta tomarme un taxi a la vuelta sintiendo, por primera vez, el famoso “runner’s high”. Me sentía MIL caminando por la calle, con el pelo ya secándose y enrulado, las mejillas coloradas, y ese bienestar que solo las endorfinas pueden darte.

Así que, un desafío más cumplido, y vamos por más.

2014 va a haber sido el año en que descubrí aspectos de mí misma que no sabía que estaban ahí. Y me encanta.

“No tengo tiempo” vs “No es una prioridad”

“No tengo tiempo” es probablemente la frase que más vengo usando el los últimos años, y seguro que muchos de ustedes también. En mi caso, entre un trabajo full time, dos blogs que mantener, una vida social online muy activa (update: a la que se le suma el canal de YouTube!!), y las cosas que hago para mi vida personal offline, parece que no hay espacio para nada más. Pero la verdad, no siempre es el caso.

A veces no es una cuestión de no tener tiempo para hacer cosas, sino que no es una prioridad en mi vida en ese momento, epifanía que tuve gracias a este post de Lifehacker.

Poder dejar de decir “No tengo tiempo” a “No es una prioridad” es poderoso para los demás y para uno mismo.

Decirle a tu hermana “No es una prioridad que vayamos a comprar ropa en este momento” la puede ayudar a entender mejor por qué la negativa.

“No es una prioridad llevar la ropa al lavadero” nos puede hacer sentir mejor con respecto a nuestros tiempos, admitir que hay otras cosas más importantes nos pone en un lugar de dueños de nuestro tiempo en vez de víctimas.

Ahora, decirle a tus amigos “No es una prioridad que nos veamos después de tanto tiempo” puede ser más duro.

Admitir “No es una prioridad ir al médico aunque hay algo que me viene doliendo” es, sin dudas, un motivador para frenar un minuto y pensar si estamos priorizando bien.

Yo por lo menos voy a tratar de empezar a reformular “No tengo tiempo” por “No es una prioridad”, aunque sea internamente. Creo que me va a mostrar mucho sobre mí misma.

Post escrito en marzo 2012, y actualizado con el video que lo acompaña.

Cáncer, maldito cáncer

lluvia

Hay cosas que hay que nombrarlas para que no sean más fuertes de lo que ya de por sí son, aunque a muchos les cueste.

Yo aprendí a nombrar al cáncer porque entiendo que es una maldita realidad con la que tenemos que vivir.

A veces pensaba en mí y en mis amigos, y cómo, estadísticamente, a uno o más de uno de nosotros nos puede agarrar. Los números tienen esa cosa de que no hay excepción que valga, ¿vieron?

Entonces fue que mi amigo Martín se enfermó de cáncer.

Conozco a Martín desde los 7 u 8 años. Más de 20 seguro. Por épocas fuimos muy cercanos, por épocas menos, pero su presencia en mi vida es una constante. Con él pasé muchas cosas, es tremendamente importante en mi vida.

Martín tiene 31 años, y eso es jodidamente jóven para tener cáncer. Más de una vez lloré de la bronca y el sentimiento de injusticia, pero qué sé yo, no es justo para nadie. No lo fue para mi abuelo -que se curó- ni para mi padre -que también se curó pero las secuelas le causaron su discapacidad actual. No hay nada de justo en el cáncer.

Una parte de mí es dolorosamente consciente de las probabilidades y las estadísiticas, y si ustedes estaban nerviosos con el partido de Argentina el martes, imagínense cómo estuve yo el lunes mientras miraba sin parar el celular esperando noticias de su cirugía.

Cirugía que salió bien en primera instancia, y que ahora hay que esperar cómo se recupera, y si hay remisión, y si pudieron sacar todo, y esas cosas.

En mi primera clase de neuroanatomía, mi profesor, el Dr. Intebi (grande si los hay), nos preguntó cuál pensábamos que era la peor enfermedad.

“El SIDA” respondimos casi todos. Y él con mucha comprensión nos explicó que no, que el cáncer era la peor, la que más gente se lleva, la crónica, la que en la mitad de los casos no sabemos cómo curar y en la mayoría de los casos ni sabemos qué es lo que la causa.

El cáncer es nuestra tuberculosis antes de la penicilina, nuestra mortalidad infantil antes de que los médicos entiendan la esterilización. Y en una época de tanto avance y tanto progreso, me cuesta entenderlo, cómo puede ser que todavía quede este bastión que no podemos derrotar, y que cada día se lleva a más de nosotros.

Es parte de la vida, es parte de la muerte.

Mi amigo Martín tiene cáncer, pero yo con todo mi corazón quiero creer que dentro de uno o dos meses les voy a contar que mi amigo Martín tenía cáncer, pero que ya no, porque los médicos se lo sacaron, y que va a seguir siendo el hombre maravillosamente raro que fue toda su vida.

Entiendo las estadísticas, pero no puedo concebir otra cosa que no sea esa.

¡¡Completé la carrera de 10K!!

El domingo fue un día de tremenda superación personal: la chica que en el secundario no podía correr más de 3 minutos seguidos sin agitarse como si tuviese asma, completó una carrera de 10K.

Me gustaría decir que “corrí 10 kilómetros” pero no sería del todo cierto: más de una vez tuve que parar a caminar para recuperarme un poco ya sea del sentimiento de exigencia en los músculos, o para nivelar un poquito la respiración. Pero en total puedo decir que hice el 80% de la carrera corriendo, ¡y eso es un montón!

Fila Race 10K

Pensar que estaba entrenando para correr 5K (no en una carrera en especial sino por cuenta propia) y de golpe surgió esta oportunidad de correr la Fila Race y acepté. Gran decisión.

Mi cuerpo me sorprendió gratamente, y mi fuerza de voluntad también. Tengo que admitir que el hecho de haber corrido más de la mitad de la carrera con una cámara al lado también me forzó a dar lo mejor de mí misma para no quedar mal :P

En este momento me duele la rodilla derecha, pero el resto de mi cuerpo se siente bien. Y mi espíritu, sobre todo, está altísimo. Me siento feliz, aliviada y realizada.

Claro que esto no fue el objetivo ni el final, sino solamente el comienzo, y creo que fue un “boost” para acelerar el entrenamiento que hago por mi cuenta.

La próxima vez que salga a correr sé cuánto puedo dar de mí misma. Mi objetivo ahora va a ser correr 5KM sin parar, luego hacerlo más rápido, y luego ir subiéndolo progresivamente a 10K.

Mi tiempo en la carrera fue de 1:22hs, y aunque es “lento pero perseverante” puedo decir con cierto orgullo que no salí última. Y que la terminé 20 minutos antes de lo que me habían dado las cuentas mientras lo calculaba antes.

Es un tiempo modesto pero que para mí es un gran objetivo alcanzado.

Ahora a darle un par de días a este cuerpecito para que se recupere y luego volver a correr por placer, sabiendo que sí se puede.

Foto del equipo #MiPrimeraCarrera robada a Elen.