“No tengo tiempo” vs “No es una prioridad”

“No tengo tiempo” es probablemente la frase que más vengo usando el los últimos años, y seguro que muchos de ustedes también. En mi caso, entre un trabajo full time, dos blogs que mantener, una vida social online muy activa (update: a la que se le suma el canal de YouTube!!), y las cosas que hago para mi vida personal offline, parece que no hay espacio para nada más. Pero la verdad, no siempre es el caso.

A veces no es una cuestión de no tener tiempo para hacer cosas, sino que no es una prioridad en mi vida en ese momento, epifanía que tuve gracias a este post de Lifehacker.

Poder dejar de decir “No tengo tiempo” a “No es una prioridad” es poderoso para los demás y para uno mismo.

Decirle a tu hermana “No es una prioridad que vayamos a comprar ropa en este momento” la puede ayudar a entender mejor por qué la negativa.

“No es una prioridad llevar la ropa al lavadero” nos puede hacer sentir mejor con respecto a nuestros tiempos, admitir que hay otras cosas más importantes nos pone en un lugar de dueños de nuestro tiempo en vez de víctimas.

Ahora, decirle a tus amigos “No es una prioridad que nos veamos después de tanto tiempo” puede ser más duro.

Admitir “No es una prioridad ir al médico aunque hay algo que me viene doliendo” es, sin dudas, un motivador para frenar un minuto y pensar si estamos priorizando bien.

Yo por lo menos voy a tratar de empezar a reformular “No tengo tiempo” por “No es una prioridad”, aunque sea internamente. Creo que me va a mostrar mucho sobre mí misma.

Post escrito en marzo 2012, y actualizado con el video que lo acompaña.