El sábado falleció mi abuelo

No sabía como titularlo, así que eso. El sábado falleció mi abuelo y me tocó despedirlo a la distancia.

No es el lugar ni el momento para explayarme sobre el tema, pero me parecía que no podía seguir como si nada sin al menos mencionarlo.

Toda la vida voy a estar orgullosa de ser su nieta. Fue el mejor abuelo del mundo. Me contaba cuentos y me sacaba chocolates de la panza. Y lo voy a extrañar horrores.

La mejor forma de honrarlo es disfrutar del viaje a pesar de la tristeza, y en es estoy.

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Viajar sin computadora

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Siempre que viajo me llevo mi computadora, sea mi Ultrabook o la Macbook del trabajo. Solamente la dejé en casa para las vacaciones en Disney el año pasado, y sobre todo porque con mi novio habíamos decidido que íbamos a llevar una sola para los dos, y la de él es mejor.

Este año, para las vacaciones por el viejo mundo, decidimos viajar sin compu ninguno de los dos.

Me da cosa, la verdad, porque siento que más allá de llevar el teléfono, es lo más desconectada que voy a estar en mucho tiempo. Y él también.

Me compré un teclado Bluetooth para el iPad (que sí me la voy a llevar, porque es lo mejor que hay para un viaje), para poder escribir desde allá. Pero una tablet es más para consumir contenidos que para producirlos.

Nada de hacer posts elaborados, ni editar fotos, ni hacer cosas complejas. Les confieso que hasta me da un poquito de ansiedad.

Eso sí, no se imaginan lo liviano que va mi bolso de mano ahora ;)

Dos semanas enteras sin computadora. ¿Cuándo fue la última vez?

Empacada

Empacada

Aunque no salgo de Buenos Aires sino hasta el viernes por la madrugada, ayer terminé de empacar el 90% de las cosas para mis vacaciones en San Pablo, Londres y Brasil (2, 10 y 2 días en cada lugar respectivamente).

Estos últimos días estoy trabajando tanto y con tan poco tiempo, que no quise arriesgarme a no tener tiempo de hacerlo durante la semana.

Ok, esa es la explicación que me repito a mí misma para no sentirme una víctima absoluta de mi ansiedad.

Lo cierto es que amo tanto armar la valija (y eso que esta vez no llevo mil cosas en mi bolso de mano), que me cuesta esperar. No resisto la tentación y la armo con varios días de anticipación (4 en este caso).

Mis vacaciones van a empezar con dos bodas en San Pablo, luego Londres, París y Londres de nuevo. Va a ser mi tercera vez en San Pablo, pero la primera en Londres y París, y sueño ya con caminar por esas calles cargadas de miles de años de historia.

Falta poco pero ya estoy empacada. Solo me queda cerrar mis asuntos pendientes en Buenos Aires, y prepararme para dos semanas de nuevas experiencias y pilas recargadas.

Viejo mundo, ¡allí voy!

Pre-vacaciones en el Palacio Duhau con DJ Summer Sessions

Mientras cuento los días para que lleguen mis ansiadas vacaciones, el jueves tuve la suerte de poder hacer una preview en el Palacio Duhau Park Hyatt de Buenos Aires, gracias a la amable invitación que me extendieron.

Durante el verano (y por lo que resta de marzo) están haciendo unos ciclos especiales en su jardín terraza llamados DJ Summer Sessions, todos los jueves entre las 18 y 20 horas. A mi me sirvió un montón para relajarme y pasar un rato divino sin pensar en las 500 cosas que me quedan pendientes antes de mi viaje.

Algo genial es que el acceso no está limitado a huéspedes del hotel, así que puede ir cualquiera. Si trabajan cerca de ahí, no está nada mal para hacer un after office de vez en cuando –incluso aunque el ciclo en sí de las DJ Summer Sessions termine a fin de mes.

Lo que tiene de especial el ciclo es que combina un Aperol tremendo (foto), tabla de antipasti italiano, la vista increíble de la fachada interna del palacio, y música perfectamente elegida por Fabián Cuoto. Y con esto logran que el ambiente sea perfecto para distenderse y disfrutar.

Aperol Palacio Duhau

Destaco el Aperol porque yo soy muy quisquillosa con los tragos, y este no lo podía soltar, estaba riquísimo.

Me gusta destacar estos momentos de la vida, esas ocasiones sorpresa en las que tengo la oportunidad de conocer algo bien por fuera de mi rutina.

Si tienen oportunidad de darse una vuelta, se los súper recomiendo. Y si no, al menos les dejo la receta para prepararse el trago de Aperol en sus casas ;)

A veces solo necesitás a tu familia

Familia

La semana pasada me sentí muy molesta. No sé exactamente por qué, pero hubo un par de días en los que no podía estar de buen humor, me sentía físicamente inquieta, molesta, y ni siquiera los mejores intentos de mi novio por hacerme sentir un poco mejor funcionaban.

Supongo que tiene que ver con mi estado general de cansancio y la necesidad de que ya pasen los 10 días que me separan de mis vacaciones.

El viernes a la tarde me fui a trabajar a lo de mis padres, y… todo estaba bastante bien.

Con lo que les estuve contando sobre su situación actual, “bastante bien” es un mundo de diferencia. “Bastante bien” es MUY bien en comparación a lo que venimos viviendo.

Charlé con mi mamá que se siente anímicamente mejor, con mi papá que más allá de un pico de presión, la sigue remando, y con mi hermana, que llegó tarde porque el bondi en el que venía chocó (nada grave) pero cayó de buen humor y con medialunas.

En cuestión de minutos, me sentía bien. Contenta, animada. Desde entonces que la sensación general de molestia se me pasó.

A veces, supongo, solo necesitás a tu familia, sea la de sangre o la que elegís cada día.

Estar un rato con ellos, saber que están bien, relajarte aunque sea por unos minutos.

No saben cuánto extrañaba eso.