Hey, ustedes. Sí, ustedes: gracias!

Cuando escribí el domingo pasado me sentía muy triste y, aunque sé que no lo estoy, sola.

Quiero decirles de todo corazón que sus comentarios, sus tweets, sus emails, han hecho MUCHÍSIMO por mí. El problema sigue estando, pero a través del teclado lograron transmitirme tanto amor, tanto apoyo, que me siento mucho más fuerte para afrontar lo que venga.

En medio de la desesperación a veces me olvido de pedir ayuda, y todos ustedes me ofrecieron una mano, un consejo, unas palabras de aliento. No se imaginan cuánto bien me han hecho.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.