Lucho por no ser una damisela en peligro

Me considero una mujer bastante independiente, dentro de todo. Tengo mi trabajo, mis proyectos, mis metas. No siempre fui así. Ni de cerca.

Princess Peach

Creo que esta descripción me encaja desde hace no mucho más de tres años. Antes de eso, era un desastre internamente.

No tenía mucha idea de qué quería hacer con mi vida, y emocionalmente dependía por completo de otros, aunque de eso no me di cuenta hasta que mi ex me dejó en el peor momento posible, cuando mi familia atravesaba una de sus peores crisis.

En diciembre de 2008 era, bajo cualquier óptica posible, una damisela en peligro, sin nadie que me pueda rescatar.

Lo bueno, lo maravilloso, es que la que me vino a rescatar fui yo sola. Me tomó un par de años, sí, pero ser mi propia heroína es algo que no cambio por nada. Es una de las cosas más valiosas que tengo.

Sin embargo, me avergüenza admitir que en estos últimos meses estoy haciendo un esfuerzo muy grande por no dejarme caer en la desesperación e intentar que alguien más se ocupe de mí. De volver a ser una damisela en peligro y que alguien –mi novio, mis padres, mi trabajo, lo que sea– me venga a rescatar. Que alguien más solucione mis problemas. Que me cuiden como cuando era chiquita.

Estoy cansada, esta heroína no quiere pelearla más.

Pero no bajo los brazos. No los bajo por miedo, porque nunca más quiero volver a ser esa persona, porque tampoco hay nadie que me pueda rescatar como a mí me gustaría, pero lo importante es que no los bajo.

Y quiero creer que después de que este tiempo en el que me siento tan perdida pase, voy a estar muy feliz y muy orgullosa de no haberlo hecho.