Cualquier día puede ser el día menos pensado

“Algún día de esos en que suelo pensar ‘Hoy va a ser el día menos pensado'”, decía La Oreja de Van Gogh.

Cuando la espera me hace desesperar, y los problemas de fondo no se resuelven, me da un poco de esperanza pensar en eso. Las mejores cosas de mi vida llegaron realmente el día menos pensado, y algo maravilloso puede estar por pasar en cualquier momento.

Hace mucho tiempo, en un momento de mucha tristeza, mi amigo Juan me dijo que tenía que seguir pasando los obstáculos, “tumbando paredes”, que la felicidad estaba ahí. Cuánta razón tenía. Creo que no pasaron ni dos semanas desde que me dijo eso hasta que mi vida cambió rotundamente y para bien. El día menos pensado estaba ahí, solo había que seguirla remando.

Es una paciencia diferente a esa de la que les hablé hace poco; esas cosas para las que sé que tengo que esperar porque falta tiempo, faltan procesos.

En cambio esta, se parece más a la esperanza que a la paciencia.