No necesito convencerte

Durante mucho tiempo me desesperaba por poder hacer entender mis argumentos, por hacer evidentes los hechos, por destapar la falta de lógica. Me sacaba de quicio escuchar falacias que se repetían hasta el hartazgo como un disco rayado y me tomaba como algo personal hacer que entiendan –no que estén de acuerdo, solo que entiendan– mi punto de vista.

Hoy sé que no me hace falta. La fuerza y el peso de los hechos es tan grande, que la realidad misma se va a encargar de demostrar, tarde o temprano, cómo son las cosas.

Quizás yo esté equivocada –a veces me gustaría que así fuera, aunque sinceramente no lo creo– pero eso tampoco importa. Los hechos hablan en sí mismos. Nada que yo pueda decir es más fuerte que los hechos mismos.

No necesito convencer a nadie. Y eso es muy liberador.

Mi viaje a México DF

La semana pasada tuve la gran suerte de poder viajar a México DF por trabajo y quedarme dos días extra para poder recorrer la Ciudad, y fue un viaje increíble.

El vuelo de ida fue con una escala larga –6 horas—en Sao Paulo, pero que se compensó con creces cuando llegó el momento de abordar el vuelo al DF: no había nadie sentado a mi lado en la fila, así que pude dormir estirada entre los tres asientos, usando tres almohadas y las frazadas.

La parte de trabajo en sí salió muy bien y eso es un plus inmenso, saber que el viaje valió la pena y que tu presencia ahí ayudó a que se cumpla el objetivo.

Durante los días de trabajo me quedé en la parte sur de la ciudad –y cuando digo sur es muy al sur, México es inmensa. Como ahí estaba bastante lejos de los puntos turísticos-históricos que quería recorrer, para el fin de semana me mudé a un hotel “de diseño” en pleno centro histórico que fue un acierto por todos lados.

El hotel se llama Room Mate Valentina y está en plena Zona Rosa. O dicho de otra manera, está en pleno barrio gay, en una cuadra llena de barrios y boliches.

Había leído que el ruido por la noche no deja descansar bien, pero la verdad es que desde el piso 6 apenas si lo oía, y definitivamente no pudo impedir que caiga rendida las dos noches. Además, el hecho de que esa calle esté siempre en actividad me hizo sentir segura para ir y volver.

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Hachas, cráneos, penes y vaginas

Tan brillante como sensato. Geoge R. R. Martin, autor de Game of Thrones:

Puedo describir cómo un hacha entra en un cráneo humano con detalle explícito y nadie va a pestañear dos veces por eso. Hago una descripción similar, igual de detallada, de un pene entrando en una vagina, y recibo cartas al respecto y personas insultando. En mi mente esto es bastante frustrante, es una locura. Finalmente, en la historia del mundo, penes entrando en vaginas han dado a un montón de personas un montón de placer; hachas entrando en cráneos, bueno, no tanto.