Vitamina Ce se llena de color

Hace mucho que venía con ganas de actualizar el diseño de Vitamina Ce, y ante malas noticias familiares que recibí anoche, decidí canalizar mi dolor en creatividad, poner la mejor cara, y hacer algo que me dé placer. Algo hermoso. Algo que me alegre.

El resultado es el diseño mid-2012 de este humilde blog (si me leen desde el feed, pasen y vean), lleno de colores que me inspiran, y con algunas ventajas a nivel de código (es un diseño responsive, apto para toda pantalla).

Si quieren decirme que quedó re lindo, o dejarme sugerencias para ponerlo a punto, los espero en los comentarios.

Y si son desmemoriados, y no se acuerdan cómo era el blog antes, les dejo una imagen para que les quede de recuerdo:

Defender el bolsillo? Sí, siempre

Me duele que tanta gente se haya dejado convencer de que defender su bolsillo está mal. Que defender cualquier cosa suya está mal, de hecho.

Cuando hablamos “del bolsillo” hablamos de dinero. Y no sé ustedes, pero yo el dinero lo saco de mi trabajo. De horas y días y meses y años de trabajar, de poner mi esfuerzo, mi energía, mi tiempo, mi conocimiento. De ser honesta y productiva.

Tiempo que paso lejos de mis afectos, tiempo que no uso para salir a divertirme, días de sol radiante dentro de una oficina.

El trabajo se lleva más de la mitad de cada uno de mis días, ¿y en qué vuelve? En plata. En bolsillo. (Más allá de otras gratificaciones personales que son importantísimas pero no vienen al caso).

Entonces cuando alguien se come el cuento de que salir a defender su bolsillo –y lo que puede hacer con él– es de mala gente, me duele. Me duele porque no defienden su tiempo, no defienden su libertad, no defienden el fruto de su trabajo, y sobre todo, no defienden su libertad de hacer con eso lo que más quieran.

Un pequeño paso para entender el feminismo

En el último año estuve encontrando algunos blogs y artículos muy buenos con perspectivas feministas. Y también, por consiguiente, el enorme prejuicio que existe contra el término, un poco debido a los estereotipos, otro poco debido a los extremistas, y otro a los que no quieren –o pueden– entender bien de qué viene esto.

Hoy me voy a referir brevemente a uno de los muchos prejuicios que hay sobre el término. Quédense conmigo, chicos y chicas.

Todavía hay muchas personas que creen que hablar de feminismo es hablar de cómo las mujeres son distintas a los hombres, superiores a los hombres, víctimas de los hombres, etc, etc. ¿Se dan cuenta de la enorme contradicción en términos que hay en eso?

Creo que uno de los principales conceptos erróneos contra el feminismo pasa por este lado. El feminismo no tiene nada que ver con los hombres –a lo sumo como punto de comparación para buscar una igualdad que aún no logramos— pero no desde esa fantasía ridícula de pretender que un género es mejor que el otro o de “venganza” por los años de opresión. Y es por eso que no entiendo la postura defensiva y agresiva de muchos (hombres y mujeres por igual) cuando se encuentran con una reflexión desde una perspectiva feminista y le tiran piedras por no hablar de los hombres.

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