Alma Unboxing

Hace algunas semanas vi a varias amigas comentando un servicio que se llama AlmaBox, y que es –creo– el primer servicio de “premium sampling” que llega a Argentina. Así que me animé a comprar uno y contarles qué onda.

Primero por lo primero, “premium sampling” se trata de lo siguiente: te anotás en un servicio por el que pagás una cuota mensual, y cada mes te llega una cajita con muestras de productos (en este caso, de belleza) a tu casa. El concepto me gusta porque cierra por todos lados: todos los meses te hacés un auto regalo, que además va a ser sorpresa, que sabés que va a tener cosas de calidad, el del servicio gana su merecido dinero, y a las marcas les viene genial para tener feedback de sus productos.

Ahora a lo que nos interesa, ¿qué onda AlmaBox?

El proceso de registrarse en la web es muy simple, el pago se hace con tarjeta de crédito a través del sistema, y te llega un mail de confirmación. En mi caso hubo en problema del sistema que decía por un lado que el pago se había concretado y por otro, no. Les mandé un mail a las chicas y me respondieron rapidísimo diciendo que me quede tranquila, que el pago se había hecho bien.

Dos semanas después me llegó la caja a casa… y no saben lo linda que es!! Es felicidad en un paquetito.

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Si tuvieses 5 millones de dólares, ¿qué harías con tu TIEMPO?

Alice in Wonderland: White Rabbit - Who Killed Time?

Al momento de fantasear con qué haríamos si fuésemos millonarios, lo más fácil es pensar en qué gastaríamos la plata. Cualquiera de nosotros podría hacer una lista detallada en menos de 10 minutos: qué comprar, qué donar, en qué invertir, a dónde ir. Es divertido y todos tenemos mil ideas.

Pero anoche tuve que contestar una variación sutil pero fundamental sobre esa pregunta. Si tuviese 5 millones de dólares, ¿qué haría con mi TIEMPO?

Es decir, si no tuviese preocupaciones materiales (confío en que sabría usar esa plata para olvidarme de eso), ¿en qué usaría mi tiempo?

Responder esa pregunta es como responderte qué es lo que más querrías hacer en la vida, cuando lo urgente le deja lugar a lo importante.

Yo creo que me dedicaría a viajar y bailar hasta cansarme. Y después quizás retomaría lo que hago ahora, porque la verdad es que me gusta mi trabajo y mis hobbies. Y serían mucho más divertidos porque los estaría haciendo solo por gusto, sin que el sueldo sea una preocupación.

Ustedes, ¿qué harían con su TIEMPO si tuviesen toda la plata que necesitan (y más)?

Ja-ja-ja, qué risa que me da

Ayer vi en Twitter este chiste que me pareció muy divertido. El tema fue que mi TOC no me dejó tranquila con la frase final: ja, ja, ja!!!!!

¿Cuál es el problema? Se preguntan ustedes, personas que no padecen de pequeñas obsesiones como yo. El problema es la forma de escribir las onomatopeyas de la risa.

Para mi, escribir una risa tiene que ser “jajajajaja” y si se te escapan los dedos, y se te juntan algunas J y algunas A, estilo “jajjaajajaa” mejor todavía, porque es como más auténtico.

Cuando yo leo “ja, ja, ja”, o su variante con espacios, “ja ja ja” (de la que mi madre es amiga), no leo una risa. Disculpen, no puedo, no me sale. Porque lo leo con las comas o los espacios, y entonces me imagino a alguien en la vida real riéndose pero cortando la risa o la carcajada –un poco a lo Sheldon Cooper, pero peor– como si tuviese hipo o si fuese absolutamente falso.

No quiero risas entrecortadas, quiero risas continuas, indomables, que se vuelquen al teclado hasta quedar como jajajsjdasdjfaj!!!11!!!!

Cada vez que me subo a una montaña rusa

Cómo extraño ese rush de adrenalina de las montañas rusas!!! Con el tiempo pasé de tenerles mucho miedo a… tenerles miedo pero disfrutarlas a lo loco.

Mi próxima visita a un parque de diversiones no puede llegar lo suficientemente rápido. Quiero velocidad, vueltas, caídas, gravedad cero, y salir gritando OTRA VEEEEZ.

Las puertas de mi armario

Las puertas de mi armario (de mi casa de mi infancia y adolescencia) estuvieron cubiertas, a lo largo de los años, por:

  • Planetas y estrellas que brillaban en la oscuridad (MUCHAS)
  • Fotos de Thalía
  • Fotos de mis amigos
  • Posters de anime
  • Calendarios con todas las entregas y finales de la facultad
  • Lisas, sin nada

Me encantaría haberles sacado una foto con cada cambio, tan representativo de las etapas que iba viviendo.

Te invitamos a ver “Casi que no está”… no, mentira! No te invitamos nada!

Actualización: finalmente tuve la oportunidad de ir a ver la obra, y me pareció excelente. Pueden leer mi crítica sobre Casi que no Está.

No sé, cuando yo era chica, si alguien me invitaba a algún lado era… bueno, eso, que me invitaba. ¡No que me invitaba a comprar su producto! ¡O a contarle a todos mis amigos y capaz que me gano uno!

Ya vengo viendo esto en mil publicidades y sobre todo en campañas de email marketing, como esta que me llegó hoy, que por ahí es la más ingenua de todas, pero igual molesta.

Molesta porque de verdad me encanta el teatro, y me rompe que usen frases engañosas. Decime directamente que es un sorteo, y yo decido si lo abro o no.

Últimamente veo mucho de esto por todos lados, ahora no recuerdo ningún caso concreto, pero seguramente ustedes sí. ¿Cuál les molesta?

 

PD: Como siempre, esto no tiene que ver con el producto (en este caso, la obra “Casi que no está”, que no fui a ver y sobre la cual no puedo opinar), sino con los modos molestos de publicidad.

Lo que me gusta de Mad Men…

…es que cada acción tiene sus consecuencias.

Cada decisión, cada cosa que se dice, cada impulso, cada mentira. Consecuencias mayores o menores, pero realistas.

Me gusta mucho ver series y por lo general las tramas son flojas en ese aspecto (siendo Gossip Girl la más floja de todas, aunque la sigo mirando). Pero Mad Men tiene eso, eso que al principio me parecía un poco insulso, pero que con el tiempo le vas tomando el gusto –como a un buen vino.

Causa y consecuencia.

Todo a su debido tiempo

El otro día pensaba que me definiría a mi misma como una late bloomer a nivel social. Es que siempre tardé “un poco más” que mis amigos en pasar a ciertas etapas socialmente esperables, y las consecuencias nunca fueron del todo buenas –desde sentirme siempre afuera de un grupo, hasta terminar una relación de 4 años. (En retrospectiva, fueron cosas buenas, pero en el momento la pasé mal.)

Sin embargo, en estos últimos meses me empecé a amigar con esta parte mía que tarda más de lo esperable en estar lista para ciertas cosas, o mejor dicho, a alegrarme por no haberme apurado cuando no me sentía lista. Porque aunque a veces haga falta un empujoncito, me doy cuenta que nada es mejor que el momento interno en el que decís “ya es hora”, y no hay dudas, y las ganas crecen, y dar el siguiente paso te cierra por todos lados.

Claro que a veces con estar lista no basta, y hace falta mucha paciencia y confianza con las circunstancias y personas en mi vida para poder aceptar eso también, aunque duela.

Por el momento trato de enfocarme en las cosas que puedo hacer sola, los pasos que quiero dar, y me llena de entusiasmo.

Decepcionada

A veces hay personas que hacen cosas que me decepcionan tanto, pero tanto, que ni ganas de decírselos me da. Es solo hacer un facepalm, perder casi todo el respeto que les tenías, y sentarte a esperar a que el tiempo solo se los demuestre. Como ya pasó antes.

Tengo un par de casos dando vueltas últimamente. Pobrecitos.