Les Miserables

Entonces una mañana te enterás no solo que va a haber otra película de Los Miserables, sino que esta vez va a ser musical, y se te pone la piel de gallina y se te llenan los ojos de lágrimas con el trailer.

Ir a ver Los Miserables al teatro fue lo último que hice con mi papá antes de que pierda la vista. Entenderán que cuando vaya a verla al cine voy a llorar tanto que probablemente tenga que ir a verla de nuevo para, efectivamente, verla.

Cómo amo este musical.

Please, Mr. Jailer

stage lights

Dar los primeros pasos sin tener idea de a qué ritmo, ni cómo. Escuchar la canción por primera vez y que tus pies no puedan ajustar los pasos a los sonidos.

Intentar, repetir, girar para el lado equivocado. Empezar a familiarizarte con la música, con los movimientos. Antes de darte cuenta, tu cuerpo solo se mueve y sos una con la canción.

Ensayar, disfrutar, sentir el logro con cada estrofa bien hecha. Llegar al final, conocer cada segundo de la canción, y que tu cuerpo responda a cada nota.

Llega el día, y el ensayo se convierte en escenario, y el espejo en público, y la canción en danza, en luces, en respiración agitada, en aplausos.

Y ese sabor agridulce de saber que no vas a volver a bailar esa canción, mientras sonreís a los extraños que te miran y no podés esperar para empezar de nuevo.

Hacer las valijas

Soy de esas personas que empiezan a preparar las valijas muchos días antes de viajar. No, no es porque sea muy organizada y meticulosa (bueno, sí, lo soy), es que para mí hacer las valijas es empezar el viaje, es sentir que la aventura comienza.

Es empezar a saborear lo que voy a hacer, a dónde voy a ir, a quiénes voy a ver.

Mi próximo destino es Cartagena, un par de días solamente, pero que solo avivan más el fuego que siento por dentro. ¿No se los dije? Amo viajar.

Nueve de quince

Moviendo archivos a la compu nueva, me encontré con una lista de “objetivos” que me había marcado a mi misma como deseables.

La lista la hice una tarde hace más de 3 años y nunca más la volví a mirar –evidentemente no estaba en un momento en el cual pasar del dicho al hecho fuese algo fácil.

Lo divertido de todo esto es ver que 3 años después, y sin habérmelo propuesto conscientemente, cumplí muchos de esos objetivos.

A saber:

  • Tener una tele LCD (me la gané en la fiesta de fin de año en DDB)
  • Tener una netbook (la tuve, y un par de años después se la regalé a mi hermana)
  • Ser productiva con mi tiempo (por lo menos ahora lo soy más que antes)
  • Hacerme “un lugar” en la blogósfera (sí, ese era un objetivo!)
  • Sentirme satisfecha con mi vida (muy genérico, pero estaba en un momento muy triste y de satisfacción no había nada)
  • Escribir en al menos 2 blogs exitosos (lo hice en, al menos, 4)
  • Hacer danzas 2 ó 3 veces por semana (este año retomé con 2 por semana)
  • Viajar a algún lugar al que no haya ido antes (Las Vegas, Los Angeles, Dallas, Santiago de Chile…)
  • Rendir exitosamente todos los exámentes (me gradué con un promedio de más de 9)

Creo que ponernos objetivos está bueno no tanto para tener metas, sino para después, con el tiempo, ver cuánto hemos logrado.

Algunos de los que no logré:

  • Tener un iPod Video (ya no se hacen)
  • Tener un armario con toda ropa de la temporada actual (se ve que nunca es una prioridad para mi)
  • Tener un auto híbrido (WTF? ni siquiera sé manejar, andá a saber por qué me lo puse como objetivo)
  • Bajar 5 kilos
  • Hacer yoga y meditación todos los días