Furia con la publicidad de Santander Rio

Desde hace unos días que tengo una furia que me consume por dentro, que me pone más loca que las publicidades de Activia (y miren que esas son malas!!) y que logra que grite «no la tolero!!» cada vez que aparece en los 174.576 canales que compraron: la última publicidad de Santander Rio en Argentina.

Disclaimer: este rant furioso es hacia la publicidad y no el producto, del cual no tengo ninguna queja, ni tampoco a la agencia que la haya hecho.

Quería compartir el video para que estemos todos en tema, pero no lo pude encontrar en Internet (se agradece el dato). De todas formas, lo pasan todo el fucking tiempo, no les va a costar encontrarla.

Empecemos por lo básico. El peinado, EL PEINADO, más feo que agarrarse el dedo con la puerta, ¿en qué carajo estaban pensando? Y miren que se los dice alguien que no es precisamente una referente en el tema, pero hasta mi viejo puede darse cuenta de lo horrible que es. Y encima la protagonista le dice a la amiga «A vos no te vendría mal». Además de forra, ciega.

Después el chiste barato que queda completamente desubicado. «¿Quieren saber por qué las pasé a buscar tan contenta?» y la locutora acota «No sean mal pensadas». ¿En serio? Con una frase tan genérica puedo pensar 800 cosas antes de ser mal pensada. Lo único que me inspira es un… WTF?

Y la frutilla del postre «vamos a chusmear de maridos!», con el corito ese de atrás que me parece una imitación un homenaje al «Canchero» de Banco Hipotecario que tanto prendió en su momento. Porque claro, no tienen 35 años, tienen 13 y tienen que chusmear de sus maridos como cuando hablaban de quién había transado con quién en el colegio.

Ni hablar de lo mal, pésimamente mal que deja parada a las mujeres –aunque esto es un defecto del mundo de la publicidad en general, no solo de esta. Mal gusto, forra con las amigas, mentalidad de adolescente… me saca, les juro que me saca.

Sé que no soy la única.

Y no me vengan con que «lograron que hablen de la publicidad» porque es el premio consuelo a cualquier publicidad mala.

No sé para qué me levanto temprano

Me pongo el despertador a las 7am, le doy snooze como 6 veces, después me quedo 10 minutos sentada en la cama pensando que tengo sueño.

Té, una tostada, y a la compu a tratar de leer algo ante de irme al Gym. El 50% de ese tiempo, miro la pantalla colgada (colgada yo, no la compu) pensando «tengo sueño».

«Levantarme temprano» se convirtió en una especie de mantra para mí, pero evidentemente no le estoy encontrando la vuelta…

Mala noche

A las 4:30 de la mañana me despertó el ruido de algo que se caía y se rompía en algún lugar del departamento.

Cuando tu papá tiene –entre varios problemas de salud– epilepsia, escuchar un ruido así es aterrador. Te imaginás lo peor, porque lo peor está siempre a la vuelta de la esquina.

Salí corriendo, prendí las luces y lo encontré bien, parado, rezongando porque había tirado un florero sin querer mientras trataba de apagar el aire acondicionado. El piso estaba lleno de vidrios y yo le había pasado corriendo descalza por al lado. No me destruí el pie de casualidad.

Volví a la cama pero me costó dormir, la adrenalina no es algo que se vaya así como así. Di mil vueltas hasta que caí en un sueño en el cual no me querían, y yo me cansaba de intentarlo.

No es extraño que me haya quedado dormida a la mañana; el despertador sonó y le apreté snooze hasta una hora después. Espero que el resto del día sea mucho mejor.