Perros

Esta tarde estaba caminando cerca de una obra en construcción. En la vereda había maderas para que la gente no pise los escombros.

Un perro salchicha estaba sentado frente a las tablas, su dueño, parado al lado, trataba de tirarle de la correa pero no había caso, el perro estaba muy asustado como para pisar las tablas.

Lo miré y el dueño me dijo “está asustado”, entonces di unos pasos, y desde la mitad de las tablas le hice un chistido al perro, lo miré y lo llamé. Y él me miró, movió la cola, se subió a las tablas y las cruzó todo contento.

Esa confianza, esa terrible confianza que tienen los perros en los seres humanos nunca deja de conmoverme.

Y es una de las tantas razones por las que, por más que a mi gato lo quiera mucho, nunca nada va a reemplazar a Sol.