Vacaciones

Beach Umbrella

Quería hacer alguna introducción poética para este post, alguna que diga lo agotada que estoy, lo mucho que trabajé los últimos años sin tomarme días para descansar de verdad, y lo feliz que me hace el plan para la próxima semana.

Pero simplemente vamos a ponerlo así: me voy a de vacaciones una semana y desbordo de alegría.

Espero que la semana que viene oigan poco de mí, y a la vuelta estar con todas las pilas totalmente cargadas para todas las cosas nuevas y emocionantes que me esperan a mi regreso.

Para que no se note mucho mi ausencia, dejé algunos tweets programados en #autopiloto con cosas que me parecen divertidas para compartir, y posts en Acceso Directo para que tengan qué leer.

Yo, por lo pronto, espero llegar bien a Isla Margarita, y pasar una semana haciendo una de las cosas que más me cuesta: nada.

Afiches de Tulipán, primavera 2011

En lo que es publicidad en Argentina, creo que hay dos clásicos indiscutibles: la publicidad de Quilmes en el verano, y los afiches de Tulipán en primavera.

Este año me parecieron particularmente divertidos, ya que se aprovecharon de la época electoral para hacer sus insinuaciones habituales.

No podía dejar de compartir con ustedes mi favorito, que lo vi desde el colectivo y me reí por varias cuadras:

Vía SOYdg (donde están todos los afiches de los últimos años).

De tiempo y dinero (I)

El tema del tiempo es una de las cosas que más me interesa, especialmente cuando pensamos en todo el tiempo que invertimos a cambio de dinero.

Le puse un “I” a este post porque es un primer acercamiento a un tema que seguramente voy a desarrollar con más profundidad cuando tenga un rato.

Esta introducción viene de la mano del brillante XKCD, con una tira que refleja algo en lo que creo desde chica.

  • ¿Por qué estás acá? El gas está a 10 centavos más barato por galeón en la estación que está a 5 minutos de acá.
  • Porque un centavo ahorrado, es un centavo ganado.

“Si gastás 9 minutos de tu vida para ahorrarte un dólar, estás trabajando por menos del salario mínimo”.

Más linda que nunca

El fin de semana él encontró unas fotos de mi adolescencia que no sé cómo estaban tan a mano. De nada me valió tratar de sacárselas, ojeó casi todas mientras yo me moría de vergüenza.

Siempre fui terriblemente crítica con mis fotos, casi nunca me gusta cómo salgo, y la adolescencia no fue excepción. Pero a diferencia de otras etapas de mi vida, que en ese momento no me gustan y con el paso de los años desaparece la crítica y veo esas fotos con amor, esta vez me seguía pareciendo un espanto.

El pelo inflado y mal teñido, el sobrepeso, los aparatos fijos en los dientes. Hasta lo inadecuada que me sentía se notaba en las fotos. Físicamente, mi peor época.

Ah, pero todo eso tiene un lado positivo. Y es que nunca voy a ser una de esas mujeres cuya edad dorada quedó en los dieci-algo. No señores, a mi el paso del tiempo me sienta bien.

Me alegra saber que hoy, aún con los cien defectos que podría encontrarme, me siento físicamente mucho mejor que cuando era más chica.

Me gusta no tener épocas mejores que añorar, sentir que el presente es mejor, y que mañana puede serlo más aún.

PD: Imposible decir el título sin pensar en “el gurú”.

Escribir mi propia historia

open to possibilities

Antes era más fácil, más cierto. Mientras crecía, no tenía muchas dudas de lo que iba a ser mi futuro. Lo imaginaba similar al de mi madre, solo que además de casarme y tener hijos joven (digamos, a los veintipoco), seguramente le iba a sumar una carrera universitaria.

Hoy, a los 26, cuando pienso que a esta edad mi mamá ya me tenía a mí y a mi hermana, no podría sentirme más lejos de esa historia, de ese camino predeterminado que alguna vez ni siquiera hubiese puesto en dudas.

Cuando pienso en eso, siento un revoloteo en la panza. Pero no tiene que ver con el casamiento o los hijos que aún no tuve y espero no tener durante varios años más. Es que ya no hay una historia previamente escrita.

Desde hace un tiempo y en adelante, yo escribo mi propia historia, una historia muy diferente a la de las mujeres de mi familia. Ni mi madre, ni mis tías ni mis abuelas transitaron el camino que estoy transitando yo (tampoco yo el de ellas, vale decir).

Esta sensación de libro abierto con páginas en blanco esperando a ser llenadas por mis propias decisiones, experiencias, aciertos y errores me dan una sensación de abismo, sí, pero también de libertad. De preguntarme qué aventuras diferentes me depara el destino.

Está bien cambiar de opinión

No recuerdo si me referí a este tema con anterioridad en el blog*, pero como es un tema que me gusta, va esta reflexión para el viernes.

Vas a cambiar de opinión mil veces. Eso es algo bueno. Solo los imbéciles nunca cambian de opinión.

~ Anna Rascouët-Paz

  • Recuerdo haber querido compartir con ustedes una tira de Stuff no one told me… que bien decía “Está bien cambiar de opinión con respecto a las cosas, solo tratá de ser coherente.”

Flashback

Hoy recordé que alguna vez tuve una dirección de mail que era namaste@fibertel.com.ar, y un blog que se llamó Pensieve Porteño, donde conté (a nadie, porque nadie me leía) que había nacido mi sobrino, y algo de Harry Potter 7 antes de que salga el libro entre otras cosas que ya no me acuerdo.

I sure have come a long way from there.

(Pensieve Porteño era un muy buen nombre, se lo voy a poner a mi Posterous, que estoy pensando en activarlo)