Somos inconscientes

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Cualquiera de nosotros cruza mal la calle, seguros de que vamos a poder llegar al otro lado antes que el auto llegue a nosotros.

Cualquiera de nosotros no se pone el cinturón de seguridad en el taxi, total el viaje es corto y la ciudad no es tan peligrosa.

Cualquiera de nosotros fuma, porque el alivio temporal de la nicotina es más importante que alguna consecuencia remota, que de todas formas seguro no le pase a uno.

Cualquiera de nosotros no usa preservativo alguna vez, porque seguro que la otra persona es de confianza, con una vez no pasa nada.

Cualquiera de nosotros decide volver manejando, total solo fueron dos copas de más.

Cualquiera de estas frases puede aplicarse a vos, o a mi, o a un amigo, o a un familiar.

Y no lo hacemos porque no sepamos los riesgos. Sabemos que el cinturón de seguridad puede ser la diferencia entre un brazo roto y morir contra el asfalto, sabemos que una sola vez puede bastar para contagiarte HIV, sabemos que el cáncer de pulmón está matando cada vez a más gente (y si no te mata, te hace pasarla muy, muy mal). Lo sabemos.

Creo que no somos conscientes de nuestra propia mortalidad, que lo “sabemos”, pero no lo llegamos a entender, estamos seguros que podemos hacer lo necesario para seguir vivos.

Hasta que pasa algo que te recuerda que la vida se puede terminar en cualquier momento, y entonces te das cuenta que estabas dando mucho por sentado.

Fake it till you make it?

Hay un aspecto del “fake it till you make it” que me parece super positivo.

Es la actitud de “voy a llegar”, de empezar a vivir tu vida deseada antes de que las condiciones sean perfectas. Escribir en tu blog de una semana como si llevases años y te leyeran millares. Vestirte como si fueses a la reunión más importante de tu vida aunque solo sea un primer acercamiento. Es la convicción de que eso es lo que querés para tu vida, y que no tenés que esperar a que todo esté perfecto para ponerte en el papel.

Pero también creo que no podemos perder el contacto con la realidad; saber en qué momento de tu camino estás, que empezar a comportarte como la persona que querés ser es solo un aspecto, pero que si nos olvidamos de todo lo que queda por recorrer podemos comernos nuestro propio personaje, y eso puede salir mal.

(Con la parte de “fake it” no me refiero a engañar a nadie ni a caretearla, por supuesto; me refiero a la convicción encarnada de lo que querés)

Reflexiones de un viernes por la mañana con mucho, mucho dolor de cabeza.

Que te pasen a buscar por el trabajo [#6]

Esta entrega de Pequeñas Cosas solo la van a apreciar los que se manejan en transporte público y no tienen auto (o no saben manejar).

Pero pongámonos en clima: día eterno, estás agotado, y la vuelta a casa parece un martirio interminable de embotellamiento, rezar que el colectivo/tren/subte tenga algún asiento libre y que el tiempo pase rápido.

Entonces alguien te dice “estoy con el auto cerca, paso a buscarte”.

La gloria misma.

(Gracias mamá)

Terror

Weathered:  Paris, Idaho, 2 Cada tanto, en mi vida, me doy cuenta de que hay algo que me gusta desde hace mucho tiempo, aunque nunca lo haya pensado de ese modo.

Me pasó con cosas muy triviales, como darme cuenta que cierto artista es uno de mis favoritos, y con cosas que me cambiaron la vida, como “hey, la verdad siempre me gustó la tecnología”.

Hoy me di cuenta que siempre me gustó la literatura de terror. Es decir, más adulta siempre supe que Stephen King era uno de mis autores favoritos. Pero hoy me acordé que de chica me encantaban las historias de terror. Leía y releía los cuentos de la serie Socorro de Elsa Bornemann, y coleccionaba ejemplar tras ejemplar de R. L. Stine, tanto de la serie Fear Street como de los (a mi gusto, mejores) Escalofríos.

¿Alguna vez les pasó que de golpe reconozcan algo de ustedes mismos que estuvo presente toda su vida?

Temporada frío 2011

Young girl on a bridge in Paris

Y en este solemne acto doy por inaugurada la temporada frío 2011, garantizando las siguientes acciones diariamente:

  • Quejarme de que hace demasiado frío todas las mañanas
  • Sufrir que mi habitación esté más fría que el resto de la casa
  • Ponerme el ropero encima antes de salir a la calle…
  • …con la consecuencia de parecer el muñeco de Michelin…
  • …y durante algunas semanas tener que volver con todos esos abrigos en la mano porque a la tarde levanta la temperatura
  • Hacerme canelón con la sábanas y frazadas durante la noche
  • Empezar a prender velas en la habitación porque me hacen sentir más calorcito

Peculiaridades de la temporada frío 2011:

A diferencia de la temporada 2010, no voy a estar deseando que lleguen días más cálidos y voy a ser agradecida porque puedo combatir el frío con abrigos y frazadas. Después del verano infernal que pasé en el departamento nuevo sin aire acondicionado, un poco de frío no me va a hacer nada.