Si no tuviese miedo

Blackfield  No sé si a ustedes les pasa, pero desde hace semanas que me siento atada a situaciones que podría estar resolviendo si no tuviese miedo.

Miedo al qué dirán, miedo a que la respuesta no sea la esperada, miedo a lo que se pueda opinar de mí, miedo a perder lo que me costó tanto. Y otros miedos de esa índole.

Es la clase de miedos que una sabe que hay que dejar atrás. Esos que sabés que el día que te los saques de encima va a ser completamente liberador, y que quizás ni siquiera importa si sucede lo peor, porque en realidad, lo peor es vivir con ese fantasma encima, con ese miedo.

El consuelo, quizás, es saber que está en uno mismo superarlo. Es solo cuestión de juntar valor y hacerlo.