Amiguismo

Es momento de hacerme una autocrítica, una de las muchas que me suelo hacer como parte de una buena costumbre. Esta vez, con algo que noto en mí desde hace años, y que se me hizo más visible en los últimos tiempos: tolero de mis amigos, familiares, y gente que me cae bien en general, cosas que de otras personas no puedo soportar.

No es que me vaya al extremo de considerar que está “bien” cuando lo hace alguien que quiero, y “mal” cuando lo hace alguien que no, pero sí es cierto que mi paciencia, mi tolerancia o simplemente mi indiferencia favorecen mucho las mismas actitudes en boca de aquellas personas con quienes comparto un lazo, que con las que no.

Me quedan entonces dos opciones para conservar la coherencia, una de las virtudes más importantes para mí. O bien empiezo a ser más dura con mis amigos, o bien empiezo a ser más tolerante con el resto de las personas. O un poco de cada una, según la ocasión.

Y esta es solo una de las muchas razones por las que no soy una persona criticona, o por lo menos trato todos los días de no serlo.