Obsesiva

Soy obsesiva, lo admito. No patológicamente obsesiva, no terriblemente ni enfermizamente obsesiva, pero obsesiva al fin y al cabo.

Hay cosas que me sacan de quicio y no logro estar en paz mental hasta que no están resueltas.

Una de ellas es no saber dónde están mis cosas. No importa si es una remera que no voy a usar hasta dentro de 3 meses, necesito saber en dónde está, sea en mi armario donde pertenece, o en un bollo con la ropa para lavar, eso no importa, pero necesito saber dónde está. Lo mismo con mi viejo iPod nano que ya nunca uso, mi maquillaje, mis juegos, todo. Necesito saber dónde están mis cosas.

La otra tiene que ver con problemas que no puedo resolver, particularmente asociados a la tecnología. Un driver, un ícono faltante, un mensaje de error que no me impide trabajar pero ¡el horror! Hasta no saber a qué se debe y cómo arreglarlo, mi mente no descansa. Simplemente me obsesiono con poder resolver esas cuestiones.

Hoy puntualmente me aqueja el consumo de datos 3G (bueno, “””””3G”””””) de mi línea de Personal. Es obscenamente alto y no tiene correlato con la realidad de mi consumo. O sea, mandar 3 DMs desde Twitter simplemente no puede gastarme 4MB de datos. No hay forma, es imposible.

Y entonces estoy ahí, rompiéndome la cabeza con si habrá algún proceso de fondo comiéndome datos, si Seesmic quizás consume mucho más de lo que parece, o si es Personal que sigue tratando de cobrarme por datos que no consumo.

Me obsesiona y no puedo concentrarme ni trabajar, necesito poder resolverlo, ponerle luz a este misterio.

Foto: Margaret