Está todo bien, nena

Una noche de noviembre, en la esquina que ven en la foto (Honduras y Juan B. Justo), me rompieron el corazón por primera vez en mi vida. Tenía 17 años y, por supuesto, sentía que el mundo se iba a acabar.

Claro que en vez de acabarse, el mundo se hizo inmenso, yo me hice más fuerte, viví cosas mejores, me mandé algunas cagadas, y muchos años (y muchas lágrimas, y muchas risas) después, me encontré caminando nuevamente por allí, de noche –hace algunas semanas con una amiga.

Me imaginaba entonces que las líneas de tiempo se superponen. Me imaginaba que mientras Ceci de 17 años lloraba sentada en el macetero de una estación de servicio, Ceci de 25 la mira desde la esquina de enfrente. Y con una sonrisa cómplice le dice “No te preocupes, nena, está todo bien”.