El valor de la rutina

Rutina

Dicen que lo que te mata es la rutina, pero a veces, no tener una rutina puede ser igual de agotador.

Hace un par de semanas lloraba desconsolada en los brazos de D, sin saber del todo por qué. A veces me pasa, lloro sin saber por qué, y me doy un poco cuenta cuando ya estoy con la cara mojada y los ojos hinchados. Entonces así estaba, llorando, hasta que pude decir en voz alta: necesito volver a mi vida normal, necesito una rutina, un ancla.

No es para menos. En poco más de un mes perdí a mi tía, mi casa, mi perra y por diversas circunstancias más (como la falta de Internet en casa) no vengo pudiendo trabajar como, cuando ni donde debería. Y es agotador.

Tendemos a pensar en las rutinas como algo aburrido y de lo cual hay que escapar, pero la rutina también nos ordena, nos contiene, nos da seguridad. Y en este momento necesito desesperadamente una nueva rutina, una que me haga ver lo que tengo y todo lo que está por venir, y no todo lo que perdí.

Como todo en la vida, es necesario un equilibrio, tampoco nos vamos a volver robots que hacen todos los días lo mismo y no tenemos lugar para el cambio. Pero no tener una constante es desgastante.

¿Se sienten identificados con esto? ¿Alguna vez necesitaron con desesperación una rutina?

Foto

Sol

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No existen palabras para expresar cuánto te extraño y cuánto me duele tu ausencia.

Gracias por todo el amor que me diste.

Te voy a amar toda mi vida, como desde el primer día que te vi.

El destino es para perdedores

“El destino es para perdedores. Es solo una estúpida excusa para esperar que las cosas sucedan en vez de hacerlas suceder”.

Blair Waldorf

Si no saben quien es Blair Waldorf, no se preocupen, no tienen por qué saberlo. Es un personaje de Gossip Girl, una de mis series “guilty pleasures”.

Y el por qué de la frase, es que me la encontré en uno de mis Tumblrs favoritos, Saying Images, y viene perfecto a una discusión que suelo tener con un viejo amigo.

Yo creo que hay cosas que están “destinadas a ser”, pero lo que tenemos que hacerlas suceder somos nosotros. Si no, el destino se convierte en una excusa para la cobardía. El tema da para mucho más, pero lo dejo para otro día. Por ahora, que quede la frase.

Don Vilanova

El miércoles tuve el agrado de ir a ver a Don Vilanova gracias a la generosa invitación de Movistar.

Yo no soy muy fan del Blues, con lo cual no lo hubiera ido a ver por mi cuenta, y por eso estoy tan agradecida pro la invitación, porque me encantó. Un tipo muy talentoso y carismático, a quien recomiendo que vayan a ver si tienen la oportunidad.

Les dejo ahí arriba uno de los videos que tomé con la Bloggie; y cuando YouTube me lo permita, subo otro a mi perfil. ¡Que lo disfruten!

De publicidades y géneros

Publi

Hay algo que sucedió desde que se inventó la publicidad, supongo, pero que últimamente me llama la atención más que nunca. Y es que no puedo creer que a esta altura de los tiempos las publicidades todavía sean tan estereotípicas con el tema de géneros.

Las compras, los productos de limpieza, los electrodomésticos, y cualquier cosa que tenga que ver con las tareas hogareñas,  todo protagonizado por mujeres. Y ya ni siquiera disimuladamente, muy estereotipado y mostrando a esas amas de casa que parece que no tienen nada más que hacer en sus vidas que lavar la ropa, cocinar, salir de shopping y alimentar a los hijos. Y eso solo, por supuesto, las hace tremendamente felices y las satisface plenamente.

Yo entiendo que esto fue así tradicionalmente (si no en la vida real, por lo menos lo que mostraban las publicidades), pero también estamos en un momento de la sociedad en la que esto ya cambió, o por lo menos a grandes rasgos. Los hombres también cocinan y limpian, y cuidan a sus hijos. Las mujeres también trabajan y saben arreglárselas por su cuenta.

Así que francamente me molesta que las agencias publicitarias y las marcas detrás de ellas sigan con esta cosa de siglos pasados, que sigan ubicando a hombres y mujeres en roles estereotipados. Al fin y al cabo, y quiérase o no, contribuyen a lo que es el imaginario social.

Y si el imaginario social espera que dentro de un par de años yo sea la que lave, limpie, cocine, haga las compras, cuide a los hijos y además trabaje, mientras mi pareja solo trabaja y a lo sumo mira el partido… vamos a tener un problema.

<

p align=”justify”>Me indigné.

Severus Snape

Me gusta que las palabras amargas de un personaje que desdeñé durante años sean hoy las que me sacan una sonrisa. Una tímida y cómplice sonrisa, esa que dice “te aprendí a querer”, y que me recuerda que no importa si la vida es justa o injusta, sino lo que hacemos con ella.

Observando