Barista por un rato

Ce heart

El viernes pasado me invitaron con un grupo de amigos a pasar una tarde en Starbucks y hacer de baristas por un día (bah, un rato en realidad). Aprendí a hacer mi bebida favorita del lugar y me divertí muchísimo.

Me pareció muy copado estar “del otro lado” (aunque, por supuesto, todo es divertido cuando sabés que lo hacés un ratito y después seguís en la tuya). Por supuesto, como todo paso mío por una cocina (o símil) no fue libre de accidentes. Hay video, pero para eso tendrán que esperar un tiempito. Mientras tanto, están las fotos que sacó Bruno.

<

p align=”justify”>Mientras tanto, repito mi agradecimiento por la invitación, fue una tarde muy divertida :)

Empatía

Being certain about how someone else feels or what motivates them is foolish. Don’t declare that you know exactly why someone made a choice or predict what someone is going to do next, and why. It’s a great parlor trick, but you’re probably going to be wrong. (I think the one universal exception is fear. We all know what it means to be afraid)

[…] When we say, “oh, you did that to make a quick buck or you did that because you hate that guy or you did that because you’re a man…” we’ve closed the door to actually allowing people to write their own story and you make it difficult to learn what actually makes them tick.

Extracto de un breve pero acertado post de Seth Godin.

[Foto]

Habemus teléfono

N96

Después de meses de luchar contra un Motorola W510 roto, trabado y prácticamente analógico, entré finalmente al mundo de los smartphones gracias un gesto muy generoso (y buena onda) de Hipertextual (¡¡gracias!!).

Así que ahora soy la orgullosa dueña de un Nokia N96 con el cual podré molestarlos un poco más seguido en Twitter, ser un poco más workaholic con los mails, y sacar fotos de cualquier tontería que se me ocurra.

Pueden esperar (o no) algunos posts sobre cómo hacer tal o cual cosa con uno de estos bichos en Acceso Directo, porque todavía tengo que aprender a manejarlo.

Prejuicios

<

p align=”justify”>Yo no soy quien para hablar mal de nadie pero Osvaldo…
era un irrespetuoso, un tremendo hijo de puta,
un ignorante, mentiroso, un avaro y malcriado,
un jodido hincha pelotas, un estúpido, un tarado,
un sorete mal cagado, drogadicto y maricón.

<

p align=”justify”>Osvaldo era un inoportuno
tan feo como la mierda, medio gil, medio boludo,
inconstante e insolente, un corrupto malicioso,
una bosta indecente, un creído fastidioso,
un deficiente mental.

<

p align=”justify”>Osvaldo era un vago perezoso,
un injerto intolerable, un abusador un flojo,
imperfecto en todos lados, un ser tan desagradable,
insoportable, tacaño, pasa a ser imperdonable,
altanero estafador.

<

p align=”justify”>Menos mal que no lo conocí.
Agradezco nunca haberlo visto,
ni haberme cruzado con él, ni haber oído hablar de él,
ni de su forma de ser.

<

p align=”justify”>Yo sólo se que Osvaldo… era un arrogante sucio,
un inmoral incurable, indecoroso, indeseable,
para nada razonable, un inexpresivo infame,
irresponsable, indignante, indisciplinado, inepto,
indiscreto, incumplidor.

<

p align=”justify”>Y qué pasa si somos así , y capaz que no nos damos cuenta.
No permitas que hablen mal de mí.
Aunque todos diferentes sean sangramos igual…

No soy la fan número uno de la música nacional, precisamente, pero esta canción de Árbol siempre me pareció muy cierta.

Deciles Osvaldo, rubia creída, tipo pedante, divo, blogstar, twittstar, o cualquier título que se te ocurra. Pero no te olvides que casi siempre eso sale de tus prejuicios, no de ellos.

Dejémoslo en que me gusta la canción, el resto depende de cada uno, tampoco soy la Maestra Ciruela…

Una lágrima en el teléfono

Hoy fue uno de esos pocos días en los que me senté a desayunar como corresponde, y mientras me tomaba mi té con leche vi en la tele esta publicidad de Personal que me hizo empatizar por completo.

¡Les juro que así estaba yo en diciembre del año pasado!

Si bien los de la operadora argentina (lenguaje técnico, hábito de Gizmóvil) lo apuntan al día de la madre, ¿quién no pasó alguna vez por esa situación?

Lo divertido es poder mirar atrás y reírse de uno mismo (y, con suerte, enorgullecerse de cómo atravesamos situaciones dolorosas).

La sumo a mi lista de “publicidades que me gustan”.

Babylon 5

Babylon 5

Fue el año del fuego. De la destrucción. El año en que tomamos nuevamente lo que nos pertenecía.

Fue el año del renacimiento. El año de la gran tristeza. El año del dolor. Y el año de la alegría.

Fue una nueva era. Fue el final de la historia. Fue el año en que todo cambió.

El año: 2261. El lugar: Babylon 5.

Hace tiempo que tengo nostalgia por Babylon 5 (probablemente desde que encontré mi separador de Susan Ivanova), mi serie de SciFi favorita (por el simple hecho de haber sido mi primera).

El texto de ahí arriba es el de la apertura de la cuarta temporada de la serie. Si alguien me consigue el video de eso en español de latinoamérica, se lo agradeceré eternamente.