Las dicotomías

Dicotomía

Ayer me quejaba porque estaba tratando de escribir algo que vengo masticando hace muchos meses y no me salía bien. Pero gracias a una charla con @geekotic (sobre algo que no tenía que ver con este post), me di cuenta de una característica que tengo, algo completamente personal,  y que es la filosofía detrás del post que quería escribir originalmente. Y es que no creo en las dicotomías.

Creo que si hay algo que me trajo problemas a lo largo de mi vida, es eso. Las cosas que muchos piensan que son incompatibles, yo trato de integrarlas. Tengo una tendencia muy natural a integrar.

No creo en la dicotomía entre buenos y malos, santos y pecadores, inteligentes e ignorantes. Creo que la vida es demasiado compleja y rica como para pensar que solo hay blanco y negro.

Creo que se puede ser un alumno de 10 y tener una vida social. Creo que se puede disfrutar de trivialidades y tener preocupaciones profundas al mismo tiempo. Creo que se puede ser amiga de los tragas y de los populares. Creo que se puede ser linda e inteligente (o fea y tonta). O madre, mujer, amiga, hija, amante, puta, dama, todo en una sola persona.

Cuando limitamos nuestra mente a un estereotipo u otro (porque todos lo hacemos), estamos negando la complejidad de la vida, no aceptando que somos humanos, y como tales, somos capaces de mucho más.

Yo quiero hacer todo lo que pueda para vivir en un mundo mejor, en muchos niveles distintos, y también quiero poder decir boludeces, porque ayuda a hallar un equilibrio. Quiero deleitarme con un cuento de Borges, fascinarme con sus metáforas e investigar sus referencias a la numerología, y también quiero mirar Gossip Girl cuando sale un capítulo nuevo. No quiero elegir, quiero integrar.

Por supuesto, yo también tengo mis dicotomías y mis prejuicios, aunque trato de eliminarlos. Pero los tengo, porque soy humana, ni perfecta ni fallada. La propuesta es a dar un paso más adelante. Ni tesis, ni antítesis. Síntesis.

No nos cerremos, no nos limitemos.  Ya es un buen momento para dejar el pensamiento lineal, abrazar el paradigma de la complejidad, ir por más, no por menos.