Período de exámenes

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Por si no lo mencioné unas 874 veces en Twitter, charlas de MSN, y juntadas en Starbucks: estoy en época de exámenes.

En mi caso, esto se traduce a “no hice una goma en todo el cuatrimestre, tengo parcial en 4 días y una pila de fotocopias para leer tan alta como mi gato”.

Y lo anterior se traduce en que me cuesta bastante actualizar Acceso Directo (¿se acuerdan? ¿mi blog?), procrastino todo el día con trivialidades, me da dolor de panza a la noche, y se me ocurren 30 millones de cosas mejores para hacer que leer las características de las instituciones totales, Tótem y Tabú o el proyecto de vida. Todos temas muy interesantes, seguramente, pero que cuando “hay” que estudiarlos, pierden el atractivo.

Mi vida universitaria (que está atravesando su último año) siempre se dividió en “época de exámenes” y “tiempo para vivir”. Ahora es época de exámenes y seguramente esté así hasta la 3er semana de junio (por cierto, el 8 es mi cumpleaños, les comento). Nunca pude hallar un equilibrio, admiro muchísimo a la gente que sí. Creo que nunca hallé el equilibrio porque, aunque me vuelva loca por un par de días, siempre me termina yendo bien. Muy bien.

Me queda un cuatrimestre para tratar de ser organizada y responsable, solo por el orgullo de decir “sí, aunque sea una vez, llevé todo a tiempo”.

¿Qué dicen? ¿Que en vez de estar haciendo este post podría estar leyendo Castigo? Sí, tienen razón. ¿No les comenté que procrastino mucho?

Y no soy la única, Fran también lo grita: ¡ Estoy de exámenes !

Foto: swallowtail